jueves, 25 de octubre de 2007

Cocktail

De mi cita en Atocha no me apetece escribir. Me requería para presentarme con él en un cocktail por ventas, se trataba del gerente de una inmobiliaria, debía mostrarme cariñosa con él y tratar de cerca a la directora de marketing. Trataron de cosas que ni recuerdo ni me interesan, me aburrí bastante, esa es la verdad.

Él, Eduardo, no me gustó. Les vende una vida estupenda en la que yo formo parte, a su lado, dejándome ante los demás como una estúpida sumisa. La directora de marketing le odia tanto o más que yo, está perdiendo el tiempo con ella, que se joda. Salimos pronto de allí, apenas ella se había marchado.

Me sugirió echar un polvo en el coche una vez llegamos a recogerlo, le indiqué que primero me pagase, sacó la cartera y contó el dinero, lo cogí, lo conté de nuevo y le devolví la parte correspondiente diciéndole que me largaba. No se lo podía creer, se negaba, me agarró el brazo, me solté bruscamente y sin decir más salí del coche dando un portazo. Puedo permitirme este tipo de cosas cuando se da el caso aunque fue ya lloviendo cuando recordé el abrigo del Corte Inglés aunque no me arrepiento.

2 comentarios:

yogurin dijo...

Pues lo del abrigo es un putadon

renfield sonia dijo...

follarse a un friki por un abrigo si que es un puta.don... en todo caso me alegro por tu decision, un abrigo tan baratamente conseguido no merece la pena.


En qué zorreas