martes, 6 de noviembre de 2007

Ya paso menos frío

Esta mañana por fin ha venido Marcelo a arreglarme la caldera. Lo que me ha venido a decir no sé si tomármelo como una declaración o cómo. Yo a este nunca le he considerado pero tras tenerlo una vez como cliente en su propia casa me explicó en qué consistía su trabajo y le hice prometerme que de tener que llamarle no me cobraría mano de obra, fue un pacto pero ni una sola vez le recuerdo por tenerlo entre las piernas y tras cambiarme no se qué pieza de la caldera y anularme un radiador me cuenta que no me ha llamado antes por vergüenza porque su mujer se quedó embarazada de nuevo y sin buscarlo ambos y él al enterarse de la noticia inmediatamente recordó un polvo en que dice descargó absolutamente todo hasta quedarse sin fuerza y después pensó en que eso había pasado estando conmigo.
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Me ha estado contando media vida, como que está muy puteado y trabaja más horas de las que tiene el reloj. Al verme al ordenador me pregunta si acaso he cambiado de oficio, me tantea porque no quiere pagarme, recuerdo sus cosas, su casa, su trozo de vida que me pareció vivir allí y creo que no está mintiendo. Mientras se me acerca me cuenta que nunca pensó tener treinta y cinco años y estar tan hasta la polla de vivir, que lleva más de seis años acostándose con una extraña, que a su vez le necesita para vivir, que yo cómo lo veo, que qué puede hacer y de nuevo mirando el escritorio de mi pc me pregunta en qué estoy trabajando. Me mira de frente, le beso,

-ahora en tu boca- le digo divertida.

Me dice que me ha de explicar una cosa respecto al encendido de la calefacción, me lleva a la cocina y en cuestión de unos minutos estamos mancillando la encimera -donde la otra vez- me dice en mi oído.
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Y entonces ya sí recordé con cierta nitidez cómo le pregunté estando en su casa al ir a beber agua varias cosas de mi nevera que no deja de darme problemas y cómo terminamos follando como locos con mi culo en lo alto de la encimera. Solo que esta vez era mía la cocina como también mía la cafetera de cristal que él de un codazo tiró al suelo haciéndola migas. Ahora parece que follo con alegría, el Jesús este, el bolo, me ha gustado mucho, quiero que me llame y ahora ya paso menos frío.

5 comentarios:

renfield sonia dijo...

ufff, ahora tengo que coger dos aviones y estoy jodidamente cagado... pero no se si es por volar o por volver...

En fin, tu historia ha vuelto a redistribuir la sangre por mi cuerpo y me siento un poquito mejor... merci ma belle...

Clara dijo...

Renfield: Y gratis, para que no te me quejes.

minsk dijo...

A veces te leo y me da miedo. Miedo por eso que cuentas y por lo otro, lo que no.

Clara dijo...

minsk: ¿miedo? qué gracioso, miedo dice. Cuando puedas me lo explicas.

renfield sonia dijo...

Gratis... creo que al final todo tiene su precio... en todo caso.. no me he quejado!


En qué zorreas