lunes, 3 de diciembre de 2007

Tanatorieando

Este sábado fuimos a enterrar a un compañero de trabajo de Jesús, se mató el viernes en un accidente de tráfico, bueno en realidad se mató por ir a más de 150 km/h en la carretera de Valencia. El tanatorio del hospital Gregorio Marañón es una vergüenza y echar un polvo en este tipo de sitios está mal pero en las tres-cuatro horas que estuvimos allí entramos al baño dos veces.

La primera de ellas, Jesús me siguió sin avisarme y ante el estupor del señor que me precedía se abalanzó sobre mi y comenzó a besarme el cuello continuando metiéndome mano hasta que pasamos dentro. La segunda yo misma la sugerí al descubrir una pequeña sala con tan sólo mesa y una silla, al lado justo de la puerta de los baños. Hay veces como esta segunda escapada en que le entran las prisas y no viene a ser escapada ni viene a ser nada pero me gusta verle tan excitado clavándome los ojos mientras yo observo la pena general jugando con mi chicle, es excitante y a la vez es como cagarse en dios.

Después, una vez en su casa le entra el arrepentimiento y comienza a contarme episodios vividos con el muerto y lo que no sé es cómo no se murió antes. Y mientras él habla y juguetea con mi pezón tendiéndose a mi lado yo me pongo a pensarme muerta y en lo que dejo entonces, un piso vacío y apestado de billetes por lo tanto seré grato recuerdo para aquel/la que se lo encuentre y entonces pienso en la vecina del 2A la hija de puta que no la puedo ver y entonces me doy cuenta que Jesús me está hablando de yeso y algo de una hormigonera y me le imagino a él una mañana de miércoles en la que se le cae un palé de bloques en lo alto o le veo de cualquier manera bajo unos escombros. Y me deja a mi, aquí, metida en su piso pintándome las uñas.

Le escucho bien poco, todo lo que cuenta es una lástima, pero todavía sabe cómo llevarme al disfrute, y me sigue gustando su fuerza y cómo se le encienden los ojos, ya hace días que me aburre y aún así me sigue gustando, porque sigue hablando de yeso pero le tengo besándome las rodillas primero una y después la otra y me está acariciando el pecho y sigue contándome mordiéndome el tobillo y de nuevo una mano en mi pecho y me besa un codo y así sucesivamente, que me cuente lo que quiera.

2 comentarios:

Southmac dijo...

"...mientras yo observo la pena general jugando con mi chicle, es excitante y a la vez es como cagarse en dios."

No tengo ni idea de quién eres, de si este sitio es un experimento o algo auténtico, pero por frases como esa me alegra haberte descubierto.

Comparto algunas opiniones que he leído por aquí: escribe más sobre tus pajas mentales que porno hay mucho en la red, jajaja, sí, ya sé que yo también debería aplicarme el cuento ;)

renfield dijo...

Es curioso pero no es la primera vez que oigo que despues de un entierro las parejas no paran de follar... creo que es en compensacion a tanta muerte... como un ritual de celebracion de estar vivo... yo, la ultima vez que visite un cementerio, tuve pesadillas bastante horribles asi que no cumpli demasiado bien las estadisticas..


En qué zorreas