miércoles, 26 de diciembre de 2007

Qué frío

Por algo los rusos beben vodka, es aquí en Madrid y ya se agradece porque hace un frío de cojones. He venido hace un rato de acompañar a Sandra a la estación de Chamartín, se ha empeñado en que hoy mismo se volvía, la ha llamado ese subnormal y se lo ha pedido así, estoy segura, ella lo niega pero que haga lo que quiera.

En nochebuena estuvimos toda la tarde bebiendo hasta que nos hartamos y de la noche recuerdo pequeños extractos: Sandra y yo en un baño, ambas, las dos, en el metro de pirámides riéndonos de un cartel camino de la renfe, Sandra tirada en el suelo en la Gran Vía porque el chino de la esquina no la invita a un arroz blanco, el portero del Black and White, en Chueca, a quien Sandra se empeña en hablar en francés y a mi me daba la risa, el par de rayas que nos preparamos en esos baños, abajo, los chupitos que bebimos antes de salir de allí con el saturday night mientras Sandra le hace cortes de manga al DJ y mil imágenes más en mi cabeza sin saber dónde estuvimos.
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Nunca antes había visto vomitar en el vagón de metro, yo misma lo hice, llené el vagón de mazapanes, qué asco me doy. Después al llegar a casa a Sandra le dio por cantar, mal, villancicos, y me recordó hace años cuando no existía el windows media player que nos pillamos una buena borrachera también en mi casa que volvimos en autobús desde la cibeles tocando al son de la botella de anís del mono, hay que ver qué tonta está y cuánto me hace reir.
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No sabe razonarme por qué se pone coca tan a menudo, cuando habla de ello se pone triste y entonces yo la digo cosas como que más bajo no puede caer ya porque estamos tiradas en el suelo y entonces reimos y me cuenta que ha hecho cosas que no quería hacer, que no es una zorra cualquiera pero que es una rubia cualquiera y que eso la jode y se pone y se la olvida. Qué jodida la Sandra.
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Me dice que yo siempre voy para arriba, para arriba, la contesto que cuanto más suba más grande es después la hostia, que yo prefiero columpiarme y volvemos a reir y la vuelven a entrar ganas de meterse y así se pasa la puta navidad.

Hoy ya bastante más serena cuando íbamos por Tribunal me cuenta que si se la vuelve a terminar el dinero la tengo aquí de nuevo y para quedarse, que lo va a intentar evitar y todo es porque vemos en la tv del metro no se qué de los caballeros del zodíaco y Sandra me recuerda que siempre ha estado enamorada del Ave Fénix y es por cositas como esta por lo que me gusta no tenerla lejos, lo que me hace reir.
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Mi hermano, el Julio, con eso de que quizá lo sea, no me ha hecho gracia ninguna y por eso no escribo de él y todavía no lo he dicho en voz alta.

2 comentarios:

ricard dijo...

excelente... tengo que encontrar tiempo para leerte con tranquilidad... algo me dice que la ocasión merece la pena... felicidades, feliz navidad y todas esas cosas que se dicen...

Amanecer vacío dijo...

En un día como hoy, leer estoy casi maltrata más mi estomago jeje.

un saludete.


En qué zorreas