viernes, 29 de febrero de 2008

>> Color gris perla

Anoche salí de casa pensando que aquello me llevaría tres-cuatro horas y terminé pasando la noche en su casa, ahi en General Martínez Campos, esta tarde ya me acuesto y duermo en condiciones. Ese barrio me parece de lo más serio y gris que hay en toda la ciudad, solo faltó que estuviese lloviendo. Tras fumarme un cigarro en la calle-a causa del transbordo eterno de metro que tuve que hacer en Cuatro Caminos- toqué al telefonillo y después arriba salió a esperarme a la misma puerta.

Me recibió muy cordial estirando su brazo cogiéndome la mano haciéndome pasar, yo no sé por qué ya que a continuación lo que hizo fue cerrar tras de sí y empotrarme contra la pared del pasillo. Ahí me desquitó el liguero de dos tiradas y se abalanzó sobre mi cuello cogiéndome el pecho. Me dijo lo típico, que le gustaba y que estaba muy buena. Minutos después comprobó él mismo con aprobación que también estoy riquísima al desnudo.

Me hizo pasar a la habitación a trompicones pues me llevaba cogiéndome el culo con ambas manos. Antes, en un momento dado en mitad del pasillo me hace girarme, me pega a él sosteniéndome por la cintura y elevándome el sueter se inclina, lamiéndome por completo un pecho y después el otro. Amenaza, divertido, con que le gusto mucho y va a matarme a polvos. Ya en la habitación me hace tumbarme en la cama, me abre de piernas y se decide a prepararme. Me lame, como ya hiciera antes, cogiéndome las tetas y me mira, sonriendo, colocándose a mi par. Con la mano se ayuda para buscar la entrada de mi vagina para ver cómo estoy y en esa misma mano se apoya para frotar su polla conmigo y acto seguido metérmela.

Y yo la recibo caliente y dura, como me gusta, y él la hace entrar de una sola vez, llenándome, pero despacio y profundo, mientras en su movimiento corporal va muy suave empujando. Me coge la barbilla mirándome a unos centímetros y me dice mientras prosigue el suave balanceo que quiere metérmela así

-despacio, te la voy a meter hasta que te salga por los ojos-

Y así en ese plan en el que me trae, cachondo perdido, sabiendo lamer, yo no me niego a nada y me dejo hacer y lo que viene siendo un balanceo pasa a ser una follada bestial que nos hace al momento voltearnos y entonces paso a cabalgarme su verga, que desde que entró ahí sigue caliente y dura con el mismo rendimiento.

Y le da para voltearme de nuevo y esta vez recorrerme con ella todo el culo, lo que me tiene formado allí dentro me hace cogérsela y yo misma la llevo de nuevo dentro, le gusta, se pega a mi y comienza a embestirme, como le tengo en mi espalda me agarra por el pecho pero a continuación se lleva ambas manos detrás de la cabeza y sin dejar de empujarme me pide que me lo folle yo a él, entonces me vuelvo, retirándolo y le miro a la cara y le reto diciéndole que entonces primero me lo tiene que comer, que quiero que me lo coma primero,

-te como lo que quieras, tienes polla para rato, guapa, hoy no te vas de aqui sin que me corra contigo tres o cuatro veces-

y después se queja divertido porque y que yo aún ni siquiera le he dado un lametazo, y me besa la perla y después se calla y va bajando salteándome besos por el ombligo y procede. Ese barrio va a pasar a coger mejor color a partir de ahora.

miércoles, 27 de febrero de 2008

>> En Villaviciosa tenía que ser

Eugenio, que así se llama este ejemplar, tiene la polla más destacable del año, estéticamente hablando. No lo aventura su 1'70 o así, normal, y en realidad lo que aparenta es ser un tipo de lo más simple pero no. Estuvimos anoche en Villaviciosa de Odón, asistimos a la casa de un primo suyo que celebraba cumpleaños. Cenamos unas pizzas y estuvimos bebiéndonos unos cubatas pero no fue hasta largarnos de allí y subir al taxi que se atrevió a tocarme.

Se la vi en el ascensor, subiendo a su casa, cuando no íbamos ni por el segundo piso ya se la sacó tras venir todo el trayecto metiéndome la mano entre las piernas, mojándome. Estaba muy excitado y sin dejar de cogerme los pechos me pidió que por favor se la chupara hasta llegar y yo sin pedirlo por favor también se la hubiese chupado.

Nos gustamos y me la llevé pasillo adelante cogidita de mi mano y él extremadamente excitado acompasaba risas con tocamientos a distintas partes de mi cuerpo y esto me hacía moverme, mientras él no acertaba con la llave para abrir la puerta y de forma que me hizo gracia me apartó la mano tapándose intentando subirse el pantalón y miró alrededor del rellano y dijo que me esperase que no podía más.

Pero sí pudo; una vez dentro de la casa me subió la falda a la cintura y respetando el tanguita se pegó a mi subiéndome en la polla, que dispuesta, ella sí aventuraba lo que vendría después. Y vino ella y yo a horcajadas entre varias exclamaciones de gozo del ejemplar que me hicieron estremecerme con solo pensar en que después tendría semejante herramienta debajo de mi, en la cama, extensa y gigante que veo desde donde me encuentro, entonces, encima de la mesa.

Qué maravilla la que vuelvo a chupar, después, según me pide y a continuación al hacerlo provoco que se corra sin sacarla de mi boca. Nos hemos gustado mucho en ascensor, en mesa, en cama, en manos, pero sobre todo en ascensor, ¡qué lujo el verla presentarse!, las apariencias engañan pero está visto que no siempre.

lunes, 25 de febrero de 2008

Acceder de dentro adentro

Como el fin de semana de carnaval me fui a Salamanca quedé con la Sandra en que se viniera a pasar este fin de semana aquí conmigo por lo que primero estuvimos en el dia% a comprar para llenar la nevera, que por cierto, desde que me visitó Marcelo funciona como nueva.

Sandra se muestra bastante insegura, no lo está pasando nada bien aunque de sus movimientos me da pocas explicaciones y yo no pretendo incomodarla, sí me cuenta cosas pero más que nada son impresiones. El último cliente que tuvo en Santander fue en una fiesta, me cuenta que ese la dijo un par de cosas que no la gustaron pero que no se vio con suficiente entereza como para encararlo y que extrañamente mientras la daba por detrás a ella la dio por llorar y no se pudo contener. Dice que son muchas las veces que se mira en el espejo y lo que ve es simplemente una prostituta y la verdad es que lo cuenta de una forma que a mi me da cierta angustia.

Para animarse el sábado me insistió en que fuesemos a la calle Preciados y alli fuimos, empeñándose en entrar en todas y cada una de las tiendas. Se compró un par de jerseys monísimos, yo no compré nada. Por cierto, ahora desde hace un tiempo desde la estación de metro de Sol no es necesario salir a la calle para acceder al corte inglés, puedes pasar desde dentro, dejaron acceso ahí, la hostia, y eso ya venía sucediendo desde otra estación, en la plaza de callao, aunque a mi me da igual, desde que compré el abrigo no he vuelto a pisar ese mundo.

Estando tomándonos unas copas ya después en Jacinto Benavente me llama al móvil un tipo para quedar ayer domingo, se trataba de ir unas tres horas a su casa, ahi en tribunal, pero decía querer algo distinto, quería estar con dos chicas y me contó que nunca lo había probado, tras contarme me pregunta si sé de alguien y le indico que me llame en diez minutos tras comentar precios. Le explico a Sandra de qué se trata y la recuerdo que es algo que no hacemos desde hace años, ya se encuentra algo más divertida, llevabamos ya un par de horas bebiendo y había ligado con el camarero y hacía una media hora que me había estado contando sus problemas por el dinero por lo que acepta.

Cuando llama de nuevo Carlos, que así se llama, me indica que quisiera que fuésemos bien distintas, se lo confirmo y le propongo devolverle 50 euros si elegimos nosotras cómo hacer. En eso quedamos, lo tenía yo ya todo en mi cabeza. Nos presentamos a las tres en punto en la casa del Carlos, en la misma calle fuencarral. La Sandra como sigue con su ritual de manías se entretuvo en el ascensor jugando con su lengua rozando el espejo. Se había metido una raya antes de salir de casa y me iba contando de camino una tontería tras otra y mi dosis de vodka hacía el resto.

La prometí mientras nos maquillábamos que quería que se fuese de madrid con buen sabor de boca, que si el Carlos este veía que era apetecible que entonces yo le chuparía la polla como sé hacerlo y se le dejaría a ella, que yo sería la puta y ella la princesa.

Todo salió bien.

Al llegar, el Carlos nos miró de arriba abajo, yo le miraba a él y la Sandra me miraba a mi. La sonreí y nada más pasar al salón Sandra dice que debe entrar al baño, dijo que porque se meaba pero yo digo que porque quiso meterse otra raya. El caso es que de este modo nos dejó solos, Carlos me preguntó que cuándo me pagaba, expectante, yo le dije y conté el dinero mientras le pedí que procurase portarse bien con ella, que allí la única zorra que había era yo, que a ella solo debía hacerle el amor, se quedó perplejo, asintiendo con la cabeza y acto seguido se rió de forma absurda y dijo que le ponía muy caliente que fuese yo quien dispusiera, que él iba a obedecer.

La Sandra al momento regresó al salón, acercándose a nosotros, y Carlos de nuevo volvió a revisarla con aprobación y fue entonces ahí cuando todo quedó sentenciado porque Sandra dirigiéndose a mi nos dijo a ambos

- déjame empezar a mi, quiero follármelo, ya después a ti que te lo haga por detrás, que siempre te ha gustado-

Y todos estábamos de acuerdo y el Carlos se volvió aquí a reir de forma nerviosa y absurda aunque después pudo comprobar que en efecto, así son las cosas, me sigue gustando por lo que salimos de allí las dos agusto y Sandra se ha marchado esta mañana tras hacerse la foto de rigor en el edificio de bellas artes, no sé cuando volveré a verla porque dice incongruencias, a veces te dice una cosa y a veces otra, no hay quien la entienda.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Rojo que te cojo

Hoy he estado haciendo cositas desde primera hora de la mañana, cositas que tenía pendientes y entre otras cosas me he pasado por el apdo de correos por si hubiera noticias de la novela pero no había nada, quizá fuese todo mentira, hay toda clase de gilipollas, no me sorprendería.

Después ha estado aquí Marcelo que anduvo colocando la pieza de la nevera, ya me resulta buena gente y todo, se ha tomado algunas molestias en encontrar lo necesario o eso parece según me cuenta. También me ha contado una tontería de gomaespuma porque me lo ha visto en el pc y como me ha hecho reir lo aprovecha diciéndome su rosario de que es padre y que la vida es larga y dura, y que se sintió esta mañana como un privilegiado viniendo a mi casa porque y que está seguro que al único que me follo en casa es a él y que de no tener ese curro que tiene no habríamos vuelto a vernos, que lo ha tenido muy en cuenta desayunando abajo unas porras en el bar del Vicente, cuando alguien feo-feo le ha pedido el marca para cuando terminase. Yo bien creo que lo decía en serio. El feo ese querría leer cómo perdió el madrid ayer en Roma.

Una vez que terminó de instalar lo que sea en la nevera regresó aquí al salón donde me encontraba yo planchando y desenchufó para que le hiciera más caso. Se me acerca cogiéndome la cara obligándome así a mirarlo y me besa la nariz diciendo divertido que con el arreglo estoy servida hasta agosto por lo menos. Como ha venido varias veces se siente cómodo y yo le dejo estar, no me importa. Se sienta sobre el sofá, el negro, y con palmaditas a su lado me invita a que me siente yo también y me cuenta

-¿sabes? hoy no vengo solo caliente, hoy vengo que me como la nevera si hace falta-

Lo dice mientras hace pequeños círculos con su índice en mi rodilla, y yo como por las mañanas ya es conocido que me levanto de lo más razonable, le digo la verdad

-¿y por comerte no te apetece comérmelo, ahora, en el sofá rojo? nunca antes me lo han comido en el rojo-

Hay preguntas como esta que se hacen a sabiendas de cual será la respuesta pero está muy bien hacerlas. Se maneja bastante mejor con la lengua que con la polla por más hijos que haga por lo que cuando me tenía ya suficientemente empapada comenzó a quitarse los pantalones, quería metérmela ya pero no le dejé, devolví su cabeza donde estaba y comenzó a chuparme de nuevo, esta vez clavándome los ojos y sin dejar de mirarme consiguió que me corriera y después, sí, ya se quitó las botas y se sacó el pantalón y tan solo me hizo moverme levemente para entrarme, despacio y de una sola vez, profundizando en mi coño empapado.

Follamos así, medio de lado y mientras empujaba me fue prometiendo al oído que iba a aguantar lo suficiente para hacer que me corriera de nuevo y él mismo se animaba a medida que me iba diciendo, pero no lo consiguió y esto yo ya lo sabía. No me ha dado la gana de dejarle que se duche aquí en casa, cada mochuelo a su olivo como decía mi abuela. Ahora me estoy llenando yo la bañera y pienso estar luego en ella hasta arrugarme.

lunes, 18 de febrero de 2008

Ra-Ra-Rayo Vallecano

Este sábado no quedé con nadie, estuve viendo el partido del barça, sin Andrés en el campo pero un partido al fin y al cabo. Ayer domingo sí que trabajé, sí y Vallecas ha cambiado bastante desde que no vivo por allí. Anoche tenía una cita allí a tomar por culo, cerca ya de la m40, el metro de Miguel Hernández. El tipo era tartamudo, curioso, nunca jamás antes me lo había montado con un tartamudo. Me recogió en la boca de metro y se tiró tres horas para preguntarme si había leido los poemas en la estación.

Por el camino me fue explicando que nos íbamos a tomar un par de chupitos para la risa, que en su piso después estaría su madre, que había que subir, aparentar rutina y normalidad y plantarla dos besos, que al rato al quedarnos solos decidiría qué hacer conmigo, que no iba muy bien de dinero. Hacía tiempo que no me encontraba con alguien tan sencillamente honesto.

Los chupitos iban a ser un par y fueron cuatro pero muy bien, como chupitos que son. El tequila no me gusta por lo que me lo cambiaron por otro que debieron inventarlo a mala hostia, voy a aborrecer también el whisky aunque desde las borracheras de dyc del instituto apenas lo bebo. Subimos en el ascensor al tercer piso, por el segundo me tartamudeó que estaba nervioso y me dio mucha lástima por lo que mareada y todo le cogí la barbilla y le planté un beso. Le tranquilicé de palabra antes de salir del ascensor y al sacar las llaves de su cazadora me pidió que volviera a besarlo.

Entramos por un pasillo y al fondo, el salón. La señora tiene la radio encendida y está sentada en un sillón a las faldas de la mesa con su brasero eléctrico, el Oscar me tartamudea en la presentación y me indica que ella es sorda y yo observo la radio encendida y me quedo también hipnotizada por sus tremendos, por gigantes, ojos verdes, que el Oscar no tiene. Y nos encantamos.

Al cabo de una media hora yo estoy tratándole a la señora acerca de mis últimos experimentos en la cocina porque quiero que me mire y porque a esta no se le puede discutir de fútbol y mientras hablo mojo una rosquilla en mi vaso de leche.

Pero el Oscar tiene otros planes, a espaldas de su madre me dice que ya nos vamos, que ella está encantada, que la mire y eso hago y la señora mientras me está contando que moje los filetes de pollo en leche y los meta así en el frigorífico, que no los congele y congelada me tienen a mi su par de ojos verdes y mientras la escucho pienso que lo que ella no tiene en el oído se la sale por los ojos y me hace gracia y me río y al momento aún más porque me veo que allí estoy riéndome con una sorda y un tartamudo, ellos no sé de qué se reirían pero los tres ahí felices.

Salimos en un rato y al meternos en el ascensor y cerrarse la contrapuerta se pega a mi sin esperarlo y comienza a besarme bastante encendido, me gusta y le sigo de buen rollo y me coge una nalga y me manosea un pecho y el culo. Le digo que estamos ya abajo, mira el numerito y vuelve a dar de nuevo al tercero y me hace entrar de nuevo en su casa tras entrar él un momento. Pasamos rápido a la habitación primera y cierra despacio tras de sí.

Mientras me desnuda me recuerda que su madre es sorda y al momento nos encontramos ya follando en su cama y yo le cabalgo con mis ojos puestos en la puerta porque pienso que los verdes pueden entrar de un momento a otro y le hago repetirme de nuevo que ella no oye una mierda. Muy chungo el hacer repetir las cosas a un tartamudo pero en fin, allí no entró nadie y el Oscar no escondía sus jadeos.

Cuando parecía que iba ya a correrse me la sacó el cabrón y se dedicó por un rato a comerme las tetas y volvió a metérmela al momento y esta vez follamos más fuerte y con un ritmo más rápido. Agoté el paquete de toallitas que llevo en el bolso pues tuve que limpiarme de cualquier manera pues se empeñó en que se iba a correr sobre la luna y no me dejó pasar al baño.


En qué zorreas