Ahora David y yo estamos teniendo problemas, no aguanta el ritmo que le impongo y estoy pensando seriamente en buscar a otro con quien pasar las noches. Si hago esto deberé antes levantar el acuerdo no escrito con la Sandra en el cual viene figurando claramente que ningún hombre puede pasar la noche en casa. Esto supondría tener a un buen follador dentro de la habitación y a David en la habitación de al lado. Me lo estoy planteando, me apetece y me pregunto si David y yo nos seguiremos juntando en el baño a escondidas, si me follará como nunca antes o hará como quien oye llover.
El deseo de mantener un rabo entre mis piernas trasciende toda lógica y hay mañanas en las cuales cambiamos el encontrarnos en su coche por el rellano de la escalera para que el encuentro de la tarde sea distinto. El señor mayor que continúa viviendo en el 3B acude todas las mañanas al Retiro y el 3A se vende o se alquila por lo que a veces follamos contra la puerta del anciano quien acostumbra a llamarme Linda. Ayer sin ir más lejos, mientras le chupaba la polla a David justo en ese lugar, éste me dijo que no podía más y no sé cómo acabé de espaldas a él admitiendo sus embestidas con los ojos clavados en el sagrado corazón incrustado en la puerta. Fueron muchas las ceremonias religiosas que me tuve que chupar trabajando, aprendí algunas cosas inolvidables y entre ellas a distinguir a algunos santos. De todo se aprende.
Últimamente siento repetirse algunas escenas y eso no me gusta. Cuando David se corre lo hace dentro de mi vagina y los sonidos que emite no suelen ser idénticos pero siempre, siempre, tras correrse se queda pegado a mí un instante, inclinándose después para morder levemente mi cuello. Descarga entonces su cansancio con su cabeza sobre mi hombro y a veces me besa la nuca, mecánico. También acostumbra a frotarse conmigo en cuanto la Sandra nos da la espalda o se ausenta en busca de algo, lo hace con mucha frecuencia y eso me aburre. La otra tarde entró siguiéndome a la cocina, juntó la puerta sin hacer ruido mientras ella se lavaba los dientes en el baño y me aferró contra la pared cogiéndome los glúteos.
-después la pediré que nos echemos un rato... cuando termine y se duerma nos vemos en el baño-
Me rodeé mirándole y le dije bajito que no se cansase mucho. Cuando tengo ganas de follar no protesto. Fui a retirar entonces mi mano de sus pelotas y me detuvo, introduciéndola dentro de su calzoncillo. Su polla me reconoció enseguida mostrándose juguetona y le quité del medio lamiendo su nariz y abriendo al mismo tiempo la puerta. Ambos disfrutamos la situación, casi todos los días aguardo muy cachonda la espera y esta vez tardó en regresar de la cocina al salón y al volver la Sandra le dijo que tenía mala cara. Un par de horas más tarde entró en el baño echando el pestillo y visiblemente empalmado mientras el esmalte de las uñas de mis pies se secaba entre algodones, esperándole.
Hay ratos muy placenteros y otros en los que acabamos discutiendo, tenemos algunos problemas. Unas veces porque tiene que irse de nuevo al trabajo, otras veces porque no aguanta y se corre enseguida o justo cuando le pido que no lo haga. Cuando no son tantas mis ganas de follar o estoy ardiendo entonces sí que protesto y algún día no terminaré nunca. Busca una respuesta del por qué tengo ganas de rabo todo el día y no la encuentra. Dice que le cuesta mucho cumplir con la Sandra y que no lo está pasando bien. Yo misma he oído los gemidos de ella cuando se echan la siesta y eso está muy bien, no entiendo qué le pasa. Saber que sus pelotas han estado rebotando bajo el culo de ella y que, horas después, las tendré dentro de mi boca es algo que me gusta mucho pero él no aparta sus quejas tampoco.
-ninguna de las dos queréis por el culo- me dijo hace unos días -con Sandra he insistido mucho pero se niega, me gustaría más si me dejase hacérselo por el culo y no dejaré de pedírselo
-¿y cómo se lo dices?
-lo he intentado varias veces y he llegado a meter la punta pero no quiere que siga. Me pone muy cachondo cuando se niega, porque no está segura de quererlo o no, creo que algún día aceptará
Sabe que me gusta que me cuente cosas y ha llegado a decirme que le gustaría mucho que yo les sorprendiera un día follando y que se lo imagina a veces para terminar corriéndose con ella más rápido. También dice cosas que me pregunto si es que es tonto, como cuando me relata que a ella la quiere siempre de espaldas, como una perra, y que él cierra los ojos y se lo hace conmigo. No deja de repetirme que está con ella porque yo quiero y que le supone un esfuerzo concentrarse en la relación que tienen. Discutimos otra vez. Dice que se agobia porque la Sandra le pide muchos besos y que, sin embargo, él sólo ha pedido una cosa y ella no quiere concedérselo.
-Si me dejase abrir su culo me entrarían más ganas de besar-
Esta mañana dentro de su coche, mientras se ataba los cordones de la bota izquierda, le he dicho que a veces les he escuchado follar porque las paredes de la casa lo permiten y que eso me excita. Le he comentado que a la Sandra se la oye gemir y que es evidente que lo disfruta. He dicho con todas las letras que eso es lo mejor de todo. Se me ha quedado mirando en silencio, abandonando su bota, y entonces he continuado hablando. Le he dicho que me gustaría mucho escucharle a él también y que apenas se le oye. Ha hecho un gesto extraño que me ha dado la risa y me ha dicho que no sabe quién es más puta de las dos. Eso me ha encabronado. Me ha dicho también que llevo a cabo un juego peligroso y que esto no puede continuar mucho tiempo así. Entonces he aprovechado para declararle mi intención de encontrar a otro que haga siempre lo que yo pida. No le ha gustado nada la idea.
-Dime que es una broma- me ha dicho, cogiéndome el cuello apretándome contra el respaldo.
-Suéltame-
Inmediatamente lo ha hecho
-yo puedo hacer lo que me de la gana y eso haré- he añadido
-No puedo creerlo - ha repetido algo alterado - ¿no tienes suficiente? termina con esto de una vez, yo no puedo hacer más de lo que hago
-Precisamente por eso, necesito que otro me de lo que tú me niegas
-Maldita sea, tú eres quien me obliga a estar con ella, ahora ¿qué hago?
Me he reído y eso ha rebasado el límite. En un segundo ha bajado los seguros de apertura de puertas diciendo que de allí no nos íbamos hasta aclarar el asunto. Me ha dicho muy serio que íbamos a subir a casa y hablar con la Sandra y que si yo quería follarme a otro tipo entonces él quería participar conmigo y con el tipo que yo eligiera pero que la Sandra tenía que saber que estaba estorbando. Al llegar a esa situación me ha dado lástima, es bobo. Le he dicho de muy mala manera que allí lo que estorbaban eran sus gilipolleces y que como se le ocurriera abrir la boca para decirle a la Sandra alguna sola palabra al respecto, se despidiese de mí para siempre. Que si abandonaba a la Sandra todo quedaba roto. Inmediatamente me ha preguntado si la Sandra estaba en la casa y era cierto que no estaba, por lo que a partir de ahí nos hemos ido serenando un poco y parece que hemos llegado a un acuerdo.
He terminado comprometiéndome a que no buscaré a ningún otro para follármelo por mi cuenta a cambio de que él me deje completamente satisfecha sean cuales sean mis requerimientos sexuales. El acuerdo parece que sirvió para tranquilizar a las dos partes esta mañana, yo al menos estoy contenta. Antes de salir de su coche me ha convencido para que subiéramos al piso y ha insistido en que quería probar mi cama ya que no había nadie. Al final hemos cerrado el trato mientras me cogía sobre el sofá del salón, no nos ha dado tiempo a llegar. El hecho de que en cualquier momento la Sandra pudiera aparecer por el pasillo era muy excitante y en algún momento David me ha preguntado por eso, también advirtiéndome que ahora me iba a empezar a dar mi merecido.
-Se te van a quitar las ganas de otra polla porque pienso clavártela hasta caerme muerto-
martes, 6 de noviembre de 2012
Si me dejase abrir su culo
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Clara
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2:21
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nubes y claros
lunes, 25 de febrero de 2008
Acceder de dentro adentro
Como el fin de semana de carnaval me fui a Salamanca quedé con la Sandra en que se viniera a pasar este fin de semana aquí conmigo por lo que primero estuvimos en el dia% a comprar para llenar la nevera, que por cierto, desde que me visitó Marcelo funciona como nueva.
Sandra se muestra bastante insegura, no lo está pasando nada bien aunque de sus movimientos me da pocas explicaciones y yo no pretendo incomodarla, sí me cuenta cosas pero más que nada son impresiones. El último cliente que tuvo en Santander fue en una fiesta, me cuenta que ese la dijo un par de cosas que no la gustaron pero que no se vio con suficiente entereza como para encararlo y que extrañamente mientras la daba por detrás a ella la dio por llorar y no se pudo contener. Dice que son muchas las veces que se mira en el espejo y lo que ve es simplemente una prostituta y la verdad es que lo cuenta de una forma que a mi me da cierta angustia.
Para animarse el sábado me insistió en que fuesemos a la calle Preciados y alli fuimos, empeñándose en entrar en todas y cada una de las tiendas. Se compró un par de jerseys monísimos, yo no compré nada. Por cierto, ahora desde hace un tiempo desde la estación de metro de Sol no es necesario salir a la calle para acceder al corte inglés, puedes pasar desde dentro, dejaron acceso ahí, la hostia, y eso ya venía sucediendo desde otra estación, en la plaza de callao, aunque a mi me da igual, desde que compré el abrigo no he vuelto a pisar ese mundo.
Estando tomándonos unas copas ya después en Jacinto Benavente me llama al móvil un tipo para quedar ayer domingo, se trataba de ir unas tres horas a su casa, ahi en tribunal, pero decía querer algo distinto, quería estar con dos chicas y me contó que nunca lo había probado, tras contarme me pregunta si sé de alguien y le indico que me llame en diez minutos tras comentar precios. Le explico a Sandra de qué se trata y la recuerdo que es algo que no hacemos desde hace años, ya se encuentra algo más divertida, llevabamos ya un par de horas bebiendo y había ligado con el camarero y hacía una media hora que me había estado contando sus problemas por el dinero por lo que acepta.
Cuando llama de nuevo Carlos, que así se llama, me indica que quisiera que fuésemos bien distintas, se lo confirmo y le propongo devolverle 50 euros si elegimos nosotras cómo hacer. En eso quedamos, lo tenía yo ya todo en mi cabeza. Nos presentamos a las tres en punto en la casa del Carlos, en la misma calle fuencarral. La Sandra como sigue con su ritual de manías se entretuvo en el ascensor jugando con su lengua rozando el espejo. Se había metido una raya antes de salir de casa y me iba contando de camino una tontería tras otra y mi dosis de vodka hacía el resto.
La prometí mientras nos maquillábamos que quería que se fuese de madrid con buen sabor de boca, que si el Carlos este veía que era apetecible que entonces yo le chuparía la polla como sé hacerlo y se le dejaría a ella, que yo sería la puta y ella la princesa.
Todo salió bien.
Al llegar, el Carlos nos miró de arriba abajo, yo le miraba a él y la Sandra me miraba a mi. La sonreí y nada más pasar al salón Sandra dice que debe entrar al baño, dijo que porque se meaba pero yo digo que porque quiso meterse otra raya. El caso es que de este modo nos dejó solos, Carlos me preguntó que cuándo me pagaba, expectante, yo le dije y conté el dinero mientras le pedí que procurase portarse bien con ella, que allí la única zorra que había era yo, que a ella solo debía hacerle el amor, se quedó perplejo, asintiendo con la cabeza y acto seguido se rió de forma absurda y dijo que le ponía muy caliente que fuese yo quien dispusiera, que él iba a obedecer.
La Sandra al momento regresó al salón, acercándose a nosotros, y Carlos de nuevo volvió a revisarla con aprobación y fue entonces ahí cuando todo quedó sentenciado porque Sandra dirigiéndose a mi nos dijo a ambos
- déjame empezar a mi, quiero follármelo, ya después a ti que te lo haga por detrás, que siempre te ha gustado-
Y todos estábamos de acuerdo y el Carlos se volvió aquí a reir de forma nerviosa y absurda aunque después pudo comprobar que en efecto, así son las cosas, me sigue gustando por lo que salimos de allí las dos agusto y Sandra se ha marchado esta mañana tras hacerse la foto de rigor en el edificio de bellas artes, no sé cuando volveré a verla porque dice incongruencias, a veces te dice una cosa y a veces otra, no hay quien la entienda.
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Clara
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nubes y claros
miércoles, 26 de diciembre de 2007
Qué frío
Por algo los rusos beben vodka, es aquí en Madrid y ya se agradece porque hace un frío de cojones. He venido hace un rato de acompañar a Sandra a la estación de Chamartín, se ha empeñado en que hoy mismo se volvía, la ha llamado ese subnormal y se lo ha pedido así, estoy segura, ella lo niega pero que haga lo que quiera.
En nochebuena estuvimos toda la tarde bebiendo hasta que nos hartamos y de la noche recuerdo pequeños extractos: Sandra y yo en un baño, ambas, las dos, en el metro de pirámides riéndonos de un cartel camino de la renfe, Sandra tirada en el suelo en la Gran Vía porque el chino de la esquina no la invita a un arroz blanco, el portero del Black and White, en Chueca, a quien Sandra se empeña en hablar en francés y a mi me daba la risa, el par de rayas que nos preparamos en esos baños, abajo, los chupitos que bebimos antes de salir de allí con el saturday night mientras Sandra le hace cortes de manga al DJ y mil imágenes más en mi cabeza sin saber dónde estuvimos.
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Nunca antes había visto vomitar en el vagón de metro, yo misma lo hice, llené el vagón de mazapanes, qué asco me doy. Después al llegar a casa a Sandra le dio por cantar, mal, villancicos, y me recordó hace años cuando no existía el windows media player que nos pillamos una buena borrachera también en mi casa que volvimos en autobús desde la cibeles tocando al son de la botella de anís del mono, hay que ver qué tonta está y cuánto me hace reir.
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No sabe razonarme por qué se pone coca tan a menudo, cuando habla de ello se pone triste y entonces yo la digo cosas como que más bajo no puede caer ya porque estamos tiradas en el suelo y entonces reimos y me cuenta que ha hecho cosas que no quería hacer, que no es una zorra cualquiera pero que es una rubia cualquiera y que eso la jode y se pone y se la olvida. Qué jodida la Sandra.
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Me dice que yo siempre voy para arriba, para arriba, la contesto que cuanto más suba más grande es después la hostia, que yo prefiero columpiarme y volvemos a reir y la vuelven a entrar ganas de meterse y así se pasa la puta navidad.
Hoy ya bastante más serena cuando íbamos por Tribunal me cuenta que si se la vuelve a terminar el dinero la tengo aquí de nuevo y para quedarse, que lo va a intentar evitar y todo es porque vemos en la tv del metro no se qué de los caballeros del zodíaco y Sandra me recuerda que siempre ha estado enamorada del Ave Fénix y es por cositas como esta por lo que me gusta no tenerla lejos, lo que me hace reir.
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Mi hermano, el Julio, con eso de que quizá lo sea, no me ha hecho gracia ninguna y por eso no escribo de él y todavía no lo he dicho en voz alta.
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Clara
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nubes y claros
sábado, 6 de octubre de 2012
Boca cerrada
Algunas cosas han cambiado desde que Marcelo salió de esta casa, pero no he tenido ganas de entrar aquí a escribirlas. Entre lo más interesante hay que destacar que la Sandra ha cambiado de pareja y sigue viviendo aquí conmigo. Se llama David, le tocó una quiniela de trece cuando el madrid perdió en getafe y lo celebró follando con las dos, aunque la Sandra no sabe que ella es la segunda y cree que su bajón es debido al trabajo agotador que él lleva a cabo todas las mañanas para el canal de isabel II. Cualquier día le deja y se me quitarán las ganas de chuparle la polla a escondidas.
Todo comenzó a primeros de agosto un martes por la mañana porque cuando la Sandra se mete en el baño a colorearse el pelo tarda lo que no está escrito en salir. Él no parecía muy preocupado por ello, no me supuso esfuerzo ninguno el que me acompañase a la cocina en calzoncillos y allí, comentándole el calor que tenía y mis ganas de follar, conseguí el resto. Tres frases me bastaron para volverle loco, examinó un par de veces el tamaño de su polla configurándose bajo la única prenda que vestía y a continuación se colocó pegado a mi espalda mientras yo exprimía el último pomelo. Como me sigo paseando sin ropa interior y tenía ganas de él desde que apareció por la puerta, todo fue muy facilito. Me pidió permiso y le dije que, por favor, procediera.
Desde entonces estamos dando clases particulares de cómo follar con muchas ganas ya sea a media mañana o a media tarde. A media noche no se folla porque la Sandra y yo, tras su ruptura con el anterior, llegamos a un acuerdo y en casa solo dormimos nosotras y así yo me puedo desplazar tranquilamente desnuda a mi aire y sin sobresaltos de ningún tipo. A cambio, la he regalado y vaciado la habitación-trastero para que pueda seguir pintando ampliamente a su antojo todo aquello que nadie comprará jamás. Aún así toda la casa sigue oliendo a productos de pintura y deja en cualquier sitio los pinceles, pero como estoy muy bien follada no me quejo.
Ella, sin embargo, lleva varios días seguidos diciéndome que ya nada es igual con David. Me habla de su impotencia puntual, de su cansancio al llegar del trabajo, de su falta de delicadeza y de nuestra estúpida manía, de ambos, en hablar de fútbol en su presencia con lo poco que ella entiende. Me dan ganas de explicarle los motivos por los cuales los hombres se cansan de ella y de sus quejas pero como estoy contenta la mayoría de las veces guardo silencio o asiento con la cabeza o niego, según el caso. Nada sabe de nuestros encuentros en el coche de él, antes de subir a casa a besar su frente, ni de los orgasmos que me provoca la situación furtiva en la que nos encontramos.
Hacía tiempo que no se prolongaba en mí esta sensación tan estupenda. Diariamente, a las once y cuarto de la mañana, bajo a comprar el pan pero a la Sandra no le digo que es otra la barra que me marca los tiempos. Suele aparcar siempre donde le dije, en la plaza reservada al minusválido que todos los días a las nueve saca su coche dejando el hueco libre hasta la tarde. David siempre llega un poquito antes, le veo a veces aparcar, me aseguro de los próximos movimientos de la Sandra y salgo a su encuentro. Me quiere sin ropa interior y yo quiero que cuando entre en su coche ya se haya quitado los pantalones. Ninguno de los dos rompe el pacto y no tenemos ningún otro.
Sabe que si deja a la Sandra dejará también de verme y esta situación provoca momentos espectaculares. Ayer mismo por la mañana me aseguré que se había sacado el pantalón haciéndole bajar la ventanilla del coche como si fuese a decirle algo importante. Mientras le acariciaba la polla con la mano izquierda, le pregunté si había estado el día antes con la Sandra. Tenía cierta prisa en hacerme entrar en el coche y tardó en contestarme. Me dijo finalmente que no hicieron nada y eso no me gustó, retirando mi mano de su polla al instante de escucharlo. Clavé los ojos en el portal de casa, no se bien por qué, mientras él me pedía otra vez que por favor entrase en el coche. Tomé asiento y enseguida sus dedos se deslizaron buscándome el clítoris.
-No te enfades Clara, es que no tenía ganas de sexo, acuérdate que estuve aquí contigo hasta casi la una, comimos juntos y la traje en el coche pero estaba muerto de cansancio-
-Eres un inútil, cualquiera querría estar en tu situación - aquí me tapó la boca y mientras yo me movía intentando morderle reclinó con la otra mano mi asiento hacia atrás separándome ambas piernas.
Mi boca tapada pareció excitarle más de lo esperado y no hizo amago de retirar su mano. Se ajustó la polla y me la metió despacio comenzando enseguida a empujar con fuerza sin dejar de mirarme a los ojos, los mismos con los que yo pedía que me liberara. No quería escucharme, manteniéndome inmóvil contra el respaldo, y no debieron pasar ni dos minutos desde que me metió un dedo en el culo cuando ya amenazaba con correrse. No tardó en hacerlo y al destaparme la boca me faltó tiempo para retirarle y decirle que era la última vez que me inmovilizaba.
Esta mañana me ha invitado a un desayuno en Rosales y allí me ha preguntado si estoy enfadada. Al responder me he dado cuenta que no hemos hablado en todo el trayecto. Como la respuesta ha sido que no, le ha cambiado el gesto y ha recuperado su apariencia del martes de agosto: atractivo y follable. A las seis en punto he vuelto a entrar en su coche, sin bragas y con muchas ganas de chupársela. Dice que lo que más le gusta es esta no rutina que vivimos. Está muy contento y me ha dicho también que, si yo quiero, pasará el domingo entero con la Sandra. Es divertido.
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Clara
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miércoles, 29 de febrero de 2012
Aire
Salí del chalet de Víctor para nunca más volver a entrar y dos horas después estaba recogiendo a la Sandra en Barajas. Al menos vuelve sin estar embarazada y sin tener sida, podría ser peor. Yo he vuelto porque estoy harta de tener que sonreir a la puta cámara y tanto salir y entrar de Madrid me desestabiliza. No fue capaz de olvidar el maldito capricho de hacerse un trío y me levanté una mañana mal jodida.
He cambiado de número de teléfono y ahora tengo el que sigue utilizando Marcelo cuando le digo que venga a cambiarme el hielo y esas cosas. Giancarlo ahora está en Asturias acompañando a una vieja y estuvo unos días en Madrid y entre mis piernas. Volverá a finales de marzo. A la Sandra le gustó mucho el italiano y le estuvo calentando la polla cuando salió de la ducha. Después Giangarlo fue conmigo con quien folló sobre el sofá rojo. No puede estar más bueno, aunque no se quita de la boca Florencia.
Con el dinero que tengo ahorrado tengo mucho tiempo para pensar y esto no es del todo bueno. Follo y me divierto cuanto quiero y dentro de poco la Sandra estará lista para salir de cacería conmigo. Hoy se cortó el pelo, esta misma tarde, yo misma lo estuve tiñendo. No sé si volveré a trabajar, no lo necesito. A veces me dan ideas de aceptar la proposición de Marcelo y largarnos los dos, dejando a la Sandra, a su mujer y a su retahíla de hijos atrás. Largarnos a cualquier parte y follar todos los días de la forma en la que lo hacemos cuando pienso en largarme.
Dice que me quiere y me lo está haciendo con ahínco. Hay tardes en las que no sube a casa porque su hijo no se muere pero casi siempre está ingresado o malísimo. Entonces en mi nuevo teléfono no hay otra cosa, en mi actividad laboral ahora mismo tampoco y no me gusta empinar la botella de vodka viendo cómo la Sandra cambia de canal de tv inmersa en su papel de no hacer absolutamente nada por salir del hoyo. Esta tarde tampoco ha venido Marcelo y llevo un par de semanas en las que no me siento las piernas.
Llama al telefonillo en el portal y quiere que se lo coja yo. Me dice cosas desde el portal de forma que cuando sube al piso me tiene bien caliente esperando su entrada. Por supuesto la Sandra sabe que debe desaparecer de mi vista pero aún así, a veces, se hace la remolona tirada en el sofá y tarda en dejarnos. A Marcelo le da exactamente igual porque raro es el día que no le tengo en semejante situación y absolutamente dedicado a mi cuerpo. Cuando he querido llevarle a la cocina lo he hecho, incluso ha dormido un par de noches a mi lado y olvidado cosas que debe pasarse a recoger.
Me gusta cómo follamos, él tiene asuntos personales que atender y yo estoy sumamente receptiva mientras me lo haga tan salvajemente como me está acostumbrando a hacerlo. Supongo que conmigo se desquita, assegura parsarse todo el día con la polla dura pensando en su regreso a mi casa, cada vez con una excusa diferente, cada vez ausentándose más de los suyos y metiéndose más en lo mío que es lujuria desenfrenada. La otra noche me aseguraba que le estoy volviendo loco. Acaso no lo estamos todos cuantos somos.
Yo espero a que llegue con ganas de sentirlo de nuevo dentro. Él llega directo a lo que le lleva urgiendo durante todo el día, clavármela y correrse una y otra vez dentro de mí hasta quedar extasiados y tirados de cualquier manera. Me siente cachonda, sabe que estoy en casa y los dos estamos disfrutando mucho. A la vecina del 2A la tenemos contenta, bien entretenida debe estar atando cabos. Y Marcelo no suda de la forma en la que lo hacía Víctor, por el momento todo son ventajas.
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Clara
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23:52
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domingo, 16 de diciembre de 2012
Vicio
No han desaparecido los problemas entre nosotros, han cambiado de forma. Ahora David, como no se encuentra cómodo al ver que meto en mi casa a otro tipo para follármelo, se esfuerza más que nunca en satisfacer mis deseos con el fin de que le escoja a él siempre que se encuentra presente. Pasa más tiempo dentro en la casa que antes y a la Sandra la trata mejor que nunca. A mí me gusta que siga con ella y me sigo follando a David cuantas veces quiero pero ahora quien más me gusta es Munir y a veces transcurren los días y no bajo la basura ni piso la calle, que es precisamente lo que David pretende que yo siga haciendo.
Tras diversos y consecutivos encuentros en el interior del coche de David sin tener ningún reproche apareció una mañana insistiendo mucho, mucho, en querer darme por el culo. Me lo dijo por lo menos cuatro o cinco veces y me repitió que por favor por favor y que nos iba a gustar a los dos. Se puso tan pesado que dejé de chuparle la polla y le hablé con desprecio. También le dije que no me hacía sentir gran cosa para permitirle meter el rabo en mi culo. Entonces me dijo que la Sandra ya se lo había consentido y que venían disfrutando los dos mucho más que hasta entonces. Añadió que últimamente ella estaba muy caliente siempre y que eso también le gustaba. Dice que ella le manda mensajitos cada día y que ahora le gusta más follársela, que ya se deja hacer todo lo que él pide y que le excita mucho el rol de sado que ella acepta cuando se quedan solos.
Esa mañana, aparte de querer follarme el culo no hubo nada nuevo. Yo ya sabía que la Sandra puede ser una puta sumisa, cuando algún tipo la gusta mucho termina siéndolo siempre. No es la primera vez que se convierte en una esclava del devenir sexual de cualquier imbécil. A mí que ella disfrute y que él también es algo que me alegra, pero esto le alteró un poco. Esperaba otra respuesta muy distinta. No distingo los días y menos cuando Munir está conmigo pero creo que a él, a David, le molesta que yo me folle a otra persona y por ello pretende molestarme a mí, cuando ya le he dicho cuarenta veces que a mí su rollo con la Sandra me gusta y que de no ser así no estaríamos viéndonos. Tuve que volver a explicarle esto cuando me preguntó si acaso no oigo a través de la pared lo bien que se lo pasan juntos.
Yo en realidad llevo un tiempo sin escuchar una mierda, a pesar de no salir de mi habitación, porque dentro no dejo de tener sexo con Munir y cuando no follamos estamos hablando de cuándo vuelve por casa. En un par de noches regresará a Madrid de nuevo. Es una máquina de follar de calidad garantizada, tiene un miembro que parece que nació sabiendo, estoy deseando que vuelva y metérmelo entre sábanas. Mientras vuelve Munir yo sigo enredando con David y este nuevo ímpetu suyo en follarnos con ganas, pero me está hartando ya que no deja de presentarme problemas y Munir no me da ninguno.
Hace poco más de media hora que David ha salido de mi habitación para después, con los pies de puntillas, introducirse nuevamente en la habitación de al lado donde plácidamente duerme la Sandra. Esta noche somos tres y está de suerte. El caso es que esto lo hemos llevado a cabo varias noches, nunca con Munir dentro de casa porque no lo necesito. Primero me pregunta a través del móvil si tengo ganas de rabo y de ser así le contesto y le dejo abierta la puerta para que entre sin hacer ruido.
Con frecuencia nos lo montamos sobre la alfombra para no golpear la pared con el movimiento de cama, le tengo loco perdido con el objetivo de que cese de follarme a otro. Como hay noches en que no le contesto, cuando mi respuesta es afirmativa suele presentarse al poco rato con la polla dispuesta bajo el pantalón de pijama. Casi siempre se saca el pantalón antes de meterse en mi cama y me saludan ambos mientras esperan que les haga un hueco. Llega a oscuras y bastante agitado, parece que la situación le excita aún más que abajo en su coche. Emite muchas veces un sonido de gozo y descanso como de llegada a meta en cuanto anhelo su polla ya dentro y soy yo misma la que procedo a introducirla. A veces me dice que llevaba todo el día esperando que llegase el momento y otras veces no dice nada, más concentrado.
Esta misma noche el problema era que dice estar viciado conmigo y que alguna noche conseguirá sacarme la polla por la boca. Yo le he contestado con que procure que le funcione bien durante algún tiempo más, esto no le ha gustado y ha comenzado con las comparaciones entre él y Munir. Que si Munir me lo sabe hacer así, me ha preguntado mientras se zambullía a lamerme el clítoris y también me ha dicho que con el otro no me preocupo de los ruidos porque él y la Sandra nos han oído muchas veces. Está obsesionado con escuchar. Es curioso que al parecer a la Sandra también le pone muy cachonda el escucharme follando con Munir, David dice que no tarda apenas en comenzar a jugar con él bajo las sábanas cuando nos escuchan en pleno disfrute y que entonces acepta de buen grado por el culo.
Esto último me lo ha dicho mientras le tenía pegado a mi espalda paseando la polla por mis dos orificios. Entonces yo aún me he pegado más a él, mientras recordaba la polla mañanera de Munir despertándome interesada en el desenfreno posterior, y al pegarme David ha comenzado a masturbarme como siempre con su mano derecha mientras al oído ha seguido susurrándome datos, como que se imagina una noche con nosotras dos desnudas para él y alternando gustosamente el culo de la Sandra con mi vagina.
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Clara
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miércoles, 23 de mayo de 2012
Trabajos forzados
He terminado de pagar el piso con intereses. Javier, el del banco, me ha dicho que tengo suerte porque estamos y parece que se avecinan tiempos aún más jodidos para todo aquel que tiene una deuda. Esta vez no ha sido necesario viajar a ninguna parte para dar por finalizados los trámites, no soy tan torpe como para no entender los recibos bancarios. Le he dicho que cuando quiera pagar por mis servicios, que no dude en llamarme pero ya dije antes que no soy tan torpe como para facilitarle un número de teléfono que suene cuando llame. Sé que va a llamar, y más de una vez, y sé que no va a sonar, aunque de hacerlo no va a ser Clara quien responda.
He terminado de pagar el piso con intereses, decía, un piso en el cual no deja de entrar y salir gente.
La Sandra anímicamente está mejorando mucho, ahora sale de casa, se depila y se folla a Eduardo a quien ha conocido en el gimnasio y quien no deja de mirarme las tetas. Supongo que lo hace por el hecho de que no llevo ropa interior debajo, pero es mi casa y yo me paseo por mi casa como me da la gana. Él realiza varios paseos al frigorífico porque es mucho el agua que bebe y porque la Sandra le invita a desayunar con ella.
A Marcelo se le ha muerto un hijo y supongo que también las ganas de pasarse por esta casa tras la intensa discusión que tuvimos hace unas semanas. No sé qué tipo de registro llevó a cabo en mi armario una tarde mientras yo tomaba una ducha, pero fue recogerme el pelo con una toalla y entrar en mi habitación y allí estaba sentado en mi cama, esperándome. Sin decir palabra me arrojó a la cara una camiseta corta y grisácea que Giancarlo dejó olvidada.
Sólo alcanzó a decirme mala puta, pero lo dijo con todas las letras y clavándome los ojos. Se levantó muy excitado, empujándome y apresurándose a echar el cerrojo de la puerta. Muy rápidamente me cogió ambos brazos, zarandeándome y preguntando con quién había estado. Le pedí varias veces que me soltara pero no hacía caso, él preguntaba y él mismo se respondía.
-sabes que no puedo venir todos los días, lo sabes- me decía -seguro que me has estado engañando cuando no he venido- no eres más que una puta, dime quién es-
Con una mano cruzó las mías en mi espalda y ayudándose de la otra tiró del cinturón del albornoz hasta retirarlo completamente, atándome con él mis dos muñecas. Por más que lo intenté con todas mis fuerzas no conseguí liberarme y después me tiró sobre la cama. Con la misma camiseta grisácea me amordazó la boca para que la Sandra, si llegaba, no llegase a escucharme. Pataleé cuanto pude hasta que me frenó y me abrió de piernas con la misma fuerza con la que antes decía quererme.
Se sacó el pantalón dejándolo en el suelo en lo que dura un segundo y con la polla más dura que nunca. Me la metió de una sola vez y hasta el fondo y, antes de decidirse a empujar como si se terminase el mundo, me preguntó al oído si acaso yo no tenía bastante con lo que él me daba. Después comenzó a follarme, enloquecido, sosteniéndome ambas piernas y dejándome un cardenal en la izquierda. Cesó de pronto y arqueándome aún más las caderas metió la lengua en mi coño succionándome seguidamente, escupiendo y maldiciendo todavía con el puta en la boca.
Consiguió humedecerme lo suficiente como para que su polla se deslizara sin problema dentro de mí y según su deseo. De vez en cuando se aseguraba que yo no pudiese sacarme la camiseta de la boca para gritarle al mundo y me cogió varias veces por el cuello mientras me penetraba aún con más fuerza sin dejarme patalear. Él mismo se decía en voz alta que eso seguro que me gustaba y yo, mientras sentía el golpeo de sus pelotas, me concentraba en el intento de desatar el nudo que me había hecho detrás.
Cuando entendí que ya él iba perdiendo facultades me desaté por completo sin que se diese cuenta y esperé sin moverme el momento ideal para lanzarle una patada voladora a la nariz, porque tampoco soy tan torpe como para no saber defenderme. Me abalancé muy rápido sobre el cerrojo de la puerta, abriendo y corriendo hacia la cocina mientras le oía quejarse a viva voz maldiciéndome. Allí extraje y empuñé un cuchillo del segundo de los cajones, el cual cerré rápidamente. Cuando pensaba que se me iba a salir el corazón por la boca tuve la suerte de escuchar cómo la Sandra daba la vuelta a la cerradura entrando en la casa.
Cuando Marcelo llegó a la cocina se sabía perdedor y con un movimiento de brazos, como rendido, me indicó que se iba. La Sandra nos observaba, atónita. Muchas cosas se juntaron en mi cabeza, alcancé a decirle que se largase de aquí lo antes posible, le grité que era un imbécil al que le gustaba más follar que estar con sus hijos, que no dudaría en clavarle el cuchillo si se atrevía a dar otro paso más y que no quería nunca más volver a verle.
La Sandra, una vez que reaccionó, presenció estas últimas escenas desde el marco de la puerta de la cocina y me preguntó tres veces si llamaba a la policía, móvil en mano. También recuerdo gritarle que era un hijo de perra y que iba a denunciarlo y ante esto contestó que no hacía falta. Desde luego no hemos vuelto a vernos, pegó un portazo a la puerta y hasta hoy. La Sandra enseguida se acercó a abrazarme y me repitió varias veces que me quería mucho y también dijo que si algo malo me pasaba ella no tardaría en matarse. Creo que es lo más bonito que me han dicho nunca.
Desde entonces, no encuentro ninguno digno de repetición y ya he metido en casa a varios. El chico nuevo del kiosko, aparte de ser aburrido es madridista. Enrique, quien marcaba hasta hace poco mis ejercicios en el gimnasio, no deja de hablar de sí mismo y ya le he dicho que no vuelva y a Pablo, que tanto me gustó aquella noche, le huele mal el aliento y es algo que no quiero seguir soportando. El próximo deberá hacerme mojar el tanga sin tocarme, si pretende conocer el portal de mi casa.
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Clara
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17:00
3
nubes y claros
domingo, 18 de marzo de 2012
Tres son multitud
aclaración nº 7 Marcelo vino diciendo la otra noche que va a dejar a su mujer y a sus hijos. Nadie le pidió que hiciera semejantes manifestaciones, lo dijo él solito instantes antes de correrse mientras me lo hacía sobre la alfombra del salón. Una alfombra que, a estas alturas del calendario, aún no he recogido. Le gusta hablar barbaridades mientras me folla, supongo que dice esas cosas para intentar llegar más alto. Sigue estando fuerte y atlético, aguanta bien todas mis subidas.
Últimamente casi siempre estoy de subida. Ya he podido celebrar un par de borracheras con la Sandra, me paso riendo todo el día y Marcelo sigue viniendo al piso con una frecuencia de dos o tres días por semana que es lo que a mí me interesa. Yo no quiero que él deje a nadie, quiero tenerle cachondo perdido todo el día y que entre en mi casa con hambre. La Sandra me dice que así no necesito ir al gimnasio y lo cierto es que me siento estupenda. A veces viene y al cabo de dos horas ya está rendido, pero para eso estoy yo y me aprovisiono sola. Por la mañana, tras estos casos, nos lo montamos antes y después del desayuno y luego no le vuelvo a ver en dos o tres días. Es genial.
Tiene ese afán de fontanero que a mí tanto me pone y una instalación sin terminar en Boadilla del Monte. Creo que se piensa que voy a estar con él siempre y eso me hace mucha gracia. Siempre no existe, todo se puede terminar esta misma tarde. Sólo importa el aquí y el ahora y ahora me gusta follármelo y punto. Soy la única que tiene sexo en esta casa, por otra parte. A la Sandra ahora le ha dado por la pintura y conserva su porro nocturno para cuando se coloca delante del lienzo a pintar absurdeces. Está de lo más entretenida, me hace las uñas y pasea por toda la casa día y noche sin salir a ningún sitio y sin limpiar lo más mínimo. Cree que cualquier mañana el lavavajillas se pondrá solo o que alguien vendrá a reponer el papel higiénico en el baño. Cualquier día les echo a los dos a tomar por culo.
El pensar que Marcelo me lo está haciendo tan bien el caso es que parece excitar a mi compañera. Sé que se encuentra más que dispuesta a hacérselo con él a la menor oportunidad. Ha tenido varias, cada vez que Marcelo sale de la habitación para comer algo ella se pasea semidesnuda por la casa haciéndose la inesperada. Tiene a todas las horas del día mucho calor, la importa poco que los haya muriéndose de frío. Ella estaría encantada de acompañarnos en la habitación, estoy segura.
Si alguien ha de acompañarnos en la habitación me gustaría que fuese Giancarlo, para los tríos no me gustan las rubias. Y es que Giancarlo ha llamado esta noche al número que yo le facilité hace unos días y me ha dicho que abandonará Oviedo el martes y pasará conmigo una semana antes de abandonarme por Florencia. Espero que venga con ganas de follar, aquí le estoy esperando.
Y quien espera, desespera y eso es lo que ha ocurrido hoy después de comer. Marcelo me había dicho que estaría en mi casa a las cuatro y como iban a dar las cinco y no había llegado la Sandra preguntó por él en voz alta. Me encogí de hombros y me dejó una mueca extraña antes de tirarse en la hamaca a ver televisión con el volumen bajito porque se lo he dicho cincuenta veces. Solté la revista en el suelo y volví a mirar el reloj. Las seis menos veinte y Marcelo tampoco llamaba. Pensé entonces en el ataúd de un niño muerto y me vinieron a la cabeza varios nombres, San Sebastián, Barcelona, Vigo.
También la Sandra se aburrió de esperar y tras verter líquido quitaesmalte sobre dos pañuelos de papel usados hace más de una semana y que aún permanecen en lo alto de la mesa procedió a desvestirse camino de la ducha. Me dijo algo del tiempo o el sol desde el marco de la puerta del baño pero no lo recuerdo. Sé que me serví un zumo de naranja y a mi regreso me coloqué frente al ordenador y allí permanecí unos minutos sin encenderlo. Eran las seis y diez cuando sonó el telefonillo y la Sandra dormía su siesta diaria en su habitación.
Venía con la cara desencajada y tardó muchos segundos más de lo normal en pronunciar palabra. Le habían pinchado las ruedas del coche. Eso fue lo que dijo. Al salir de trabajar y dirigirse hacia la furgoneta debidamente aparcada se dio cuenta que tenía ambos parabrisas levantados. Soltó la caja de herramientas en el suelo y no podía creer lo que estaba viendo. El espejo del copiloto bajo el vehículo, tres ruedas desinfladas al máximo y la luna del coche hecha mil pedazos. Me dio la risa, traía el espejo retrovisor en la mano.
Lo primero que hice fue preguntarle qué había sido de su caja de herramientas. En el suelo, repetía. No me lo puedo creer, decía. En el suelo, repetía con la mirada perdida en el asombro. Me puse entonces de rodillas y con mi pie derecho deslicé lejos la alfombrilla de la entrada.
-¿Has comido? le pregunté mientras le abría los botones del pantalón con ambas manos.
Yo diría que llegaba desmayado, tardó en reconocerme. Marcelo está sexualmente apetecible pero sigue siendo torpe y sólo alcanzó a corresponder la escena con un joder Clara. Se agachó para comerme la boca y sabía a pacharán. Me interrumpió en mi faena una y otra vez para irme desvistiendo poco a poco. Me bajó el tanguita a las rodillas después de preguntarme dónde estaba la Sandra. Le gusta que le cuente qué he hecho durante el día mientras me está comiendo el coño así que comenzó a comérmelo y le estuve explicando.
Cuando no quise hablar más, se apresuró a echarse a mi lado. Dos de sus dedos seguían urgando en el interior de mi vagina cuando me miró a los ojos y me preguntó si se me había acercado algún hombre. Yo le miré la boca mientras él se mordía los labios y lo que hice fue cogerle la polla y no dejar de acariciársela hasta introducírmela en la boca. Volvió a preguntármelo mientras los dos veíamos cómo subía su agitación y seguí sin responderle por más que insistió.
No tardó en girarme bruscamente colocándome de rodillas. Le gusta verme sometida a sus deseos y a mí me gusta mucho que me folle con fuerza. Me preguntó, apareciendo en mi oído por la espalda, que si también estuve así de caliente por la mañana. Su polla recorrió mi entrepierna antes de entrarme y cuando lo hizo lo celebró entre incoherencias onomatopéyicas. Me recogió el pelo, apareciendo de nuevo pegado a mi espalda, para así verme los ojos al decirle que sí que me estaba gustando. Pensé entonces en la puta tarde que me había hecho pasar y en que sí merecía la pena.
No tardó tampoco en cansarse de empujar en la posición en la que se encontraba por lo que me incorporó llevándome hasta el lateral del sofá. Me volcó sobre éste y me metió la polla de nuevo hasta que fui yo la que se cansó y giramos de nuevo. Cuando quise ver su cara de loco ya era demasiado tarde y le tenía desencajado debajo de mí, haciéndome cabalgar dándole la espalda, mientras tartamudeé estupideces acerca del treinteañero que ahora atiende el kiosko. Después saltó para correrse encima de mis tetas y se limpió posteriormente con uno de los pañuelos que siguen en la mesa, supongo que esto de salir corriendo lo habrá visto en películas porno.
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Clara
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4:15
1 nubes y claros
viernes, 9 de mayo de 2008
>> Hagamos el amor y no la guerra
[ convendría leer antes Como la trucha al trucho ]
aclaración nº 7. Hemos hecho las paces, nos reconciliamos luego cuando se presentó con unos helados y una marihuana estupenda, ya hemos hablado más tranquilamente, ha entendido que tiene que trabajar pero sigue igual de flipada, me habla de cuando viva con el rubio y no me habla de cuando tengan familia porque no la gustan los bebés pero sí se refiere a ese plan. A mi me dio lástima.
También anduvo llorando porque se acordaba de su padre y dice que se le representa cuando yo la hablo así mirándola a los ojos, todo en su cabeza engloba una sola pregunta: cómo decirle al rubio a qué se dedica. Duda si no es mejor ponerse a trabajar en el Corte Inglés mostrando perfumes o ser una de esas de las que contestan al móvil cuando llamas al 609, se pregunta cuánto se cobrará, se lo digo, la da la risa y así.
Me dice cosas como que yo me entero de muchas cosas del mundo, la hablo de internet y la cuento que estoy escribiendo, me dice que de qué escribo y me pregunta si es que acaso yo sé escribir, qué jodida la Sandra. Pero llevamos ya un par de días mejor, bebemos solamente por las tardes y el caso es que la ha salido un trabajo de siete horas diarias en Correos, conocía a uno en la central de Chamartín.
Esta mañana ha sido la hostia, anoche vino despotricando porque el rubio la pide a estas alturas ir más despacito, ella lo ha aceptado así porque no la queda otro remedio, acabamos la noche bastante borrachas cantando y contando tonterías, esta mañana no se la había pasado el descoloque de su nueva situación por lo que me despierta cerca de las diez y me dice que tengo llena la bañera; una gozada. Después mientras me seco ya la tengo allí de nuevo y me cuenta que no sabe lo que la pasa pero que se encuentra encendida, muy caliente, que llamemos a alguien.
A Guillermo, el camarero aquél, le encantaría probar con nosotras dos, lo sé, pero que le den por culo, es un gilipollas y la otra opción sería la llave inglesa que es Marcelo, solo hacía falta que Sandra lo nombrase y lo hizo al momento, le recordaba y la verdad es que Marcelo me lo come muy bien, sí, acepté y antes de las doce ya estaba tocando el telefonillo.
Le recibí a él y a sus ojos encendidos, como también los tenía Sandra. Los míos se encendieron en cuestión de un rato, no mucho, lo que tardó en buscarme el punto abajo con la lengua, Sandra, mientras, se la chupaba y lo debe saber hacer muy bien tal y como le dejó pero cada cual tiene sus preferencias, en un momento dado la retiró la polla de la boca diciendo que quería correrse conmigo.
Me hizo sentarme cogiéndome las piernas y me escurrió hacia sí de forma que casi mis rodillas se asentaban en sus hombros, genial, yo estaba ya lo suficientemente caliente y mojada y me entró toda entera, durísima y se corrió dentro sin dejar de empujarme y volvió de nuevo al comienzo en el que su lengua repasaba mis labios y me lamía y relamía todo a su paso y me marcó el equilibrio de nuevo y comenzó a succionarme y así hasta que me fui y entonces me bebió y a continuación le retiré como pude diciendo que estábamos manchando el sofá y que le tocaba luego limpiarlo a la Sandra.
Y esta me miró seria, algo más allá, todavía semidesnuda, trabajándose un porro y yo me reí mordiendo la boca a Marcelo porque me quedé tan agusto y este me miraba embobado. Ella se bajó al parque después de comer hace un rato, decía que quería tirarse al sol. Llevamos, como digo, un par de días bien, espero que si cada una tiene un horario de trabajo nos juntaremos poco a partir de ahora o no sé.
No lo hice a propósito, la forma en la que sucedió todo vino dada, es la aclaración nº 13, pero como ella comprenderá no voy a meter a alguien en mi casa para ver cómo se lo folla, de hecho el Marcelo a ella apenas la tocó, cosa por otra parte que yo no esperaba que fuese así pero creo que quizá se pensó que ella estaba mosqueada y/o de estarlo que la den por culo, para gustos los colores. Él mientras se vestía nos anduvo diciendo que estaba terminando un baño ahí en Pirámides y que tenía que marcharse, la Sandra pretendiendo desquitarse le preguntó con burla si es fontanero o pocero, si supiera que un pocero por una hora de trabajo cobra bastante más que nosotras no diría esas tonterías.
Por otra parte tengo que escribir que hoy también es un día jodido, no por la liga, que me toca la polla, esa se perdió en Montjuic o donde fuese, tampoco me refiero al cuatro-uno que no me molesté en verlo, no, me refiero al Rijkaard que se va, por las buenas, pero se le han cargado y me jode. Sé que con aquella frase del Pep en el noventa y seis diciendo que Xavi le retiraba a él pero que Andrés retiraría a su vez a Xavi, sé que Andrés va a ser ahora inmenso con Pep ahí, pero si esto es así es en gran medida mérito de Rijkaard, al igual que lo es la copa de europa.
Qué mierda, el caso es que me jode y debía escribirlo. Por cierto, con Iniesta aún no me ha apetecido hasta ahora echar un polvo, no, todo hay que decirlo, pero me encanta y me encanta, tiene una técnica extraordinaria, como el equipo de Rijkaard del doblete de hace no tanto, qué jodido, de todos modos podría decirse que hoy ha sido un buen día al fin y al cabo. aclaración nº 5 - 3ª y aclaración nº 21.
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Clara
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14:20
16
nubes y claros
domingo, 8 de diciembre de 2013
Vida intensa
En estos meses han sucedido muchas cosas.
Munir y David han pasado a la historia. El primero ya no está en este país y el segundo abandonó a la Sandra hace un par de meses dejándola embarazada. A mí me dejó una nota escrita en una cuartilla en el bolsillo de mi albornoz azul. No decía nada interesante, como buen cobarde. No me quedó más remedio que acompañar a la Sandra a una clínica, cerca del metro del Callao, para que abortase. Cuando se despertó de la anestesia se echó a llorar y me juró repetidas veces que no volvería a confiar en un hombre. Ahora pinta y come dentro de casa y come y pinta.
La marcha de Munir no me ha causado apenas tristeza, puesto que él mismo me presentó a su primo. Se llama Khaled y me sigue poniendo nerviosa, excitándome con solo mirarme. No tardé en bajarle los pantalones y no quiero dejar de hacerlo. Él dice que nunca encontró en Marruecos lo que encuentra conmigo en la cama y que el próximo viaje a su país lo haremos juntos, en verano. Ha salido esta mañana de casa y no volveré a verle hasta la navidad que él no celebra. Tengo el coño dolorido por su marcha, pero el no haber dejado de follar en toda la semana no es el único motivo ya que cada vez que se levanta de la cama, aunque sea para darse una ducha, hace que me duela algo. Quiero que su rabo guarde en las venas mi nombre y que lo diga en alto una y otra vez, una y otra vez.
Quiero que se termine corriendo dentro de mí, cada vez de una manera y siempre intensamente, tal y como lo viene haciendo desde que entró en mi casa. Quiero que tarde lo menos posible en recuperar el ánimo y que vuelva a follarme tantas veces como sean posibles, que la cuarta vez sea mejor que la segunda y que repitamos la primera porque ya se me ha olvidado. Termino manchando cualquier trapito que me pongo porque me tiene lubricando todo el santo día y sobre todo me encanta el que me someta a un continuo entrenamiento, nunca tiene suficiente y yo tampoco. Es magnífico.
La otra tarde nos sorprendieron en la cocina. Mientras Khaled se afeitaba en el baño yo me dirigí a la cocina para hacerme unas tostadas con mermelada. Antes, me había despertado al sentir su glande buscando el pasadizo entre mis labios. Casi siempre se despierta él primero y cada vez me despierta de una forma diferente, cosa que me encanta. Recibí su sugerencia gustosa y en un momento ya tenía su rabo explorándome por dentro, dándome los buenos días. En esta ocasión recuerdo que alcé mis dos brazos agarrándome con fuerza al respaldo de la cama y que me estuvo embistiendo sin piedad de esta manera hasta correrse de gusto.
Al salir de la habitación comprobamos que estábamos solos en la casa y entonces recordé que la Sandra tenía intención de acercarse al rastro. Mientras extendía la mermelada sobre la segunda tostada escuché que Khaled me llamaba. Entró en la cocina frotándose el pelo con una toalla y completamente desnudo. Me pidió, con esa forma suya de hablar, que por favor le cediera parte de mi desayuno y le pedí algo a cambio. No le había dicho aún mi propósito cuando se adelantó proponiéndome que me abriese la bata. Se colocó a mi espalda en cuanto lo hice y me abrazó la cintura. Me preguntó si tenía ganas de rabo mientras me colocaba el largo de la bata al hombro y como yo asentí con la cabeza enseguida me separó ambas piernas para comenzar la faena allí mismo.
Me cansé no tardando mucho de esa postura y accedió a sentarse en una silla, la cual inmediatamente colocó en el centro de la cocina invitándome a subirme encima suyo. Lo hice y comencé a cabalgar sobre su polla con verdadero entusiasmo, él sabe cómo sujetarme las caderas para que disfrutemos ambos. Cuando mejor nos encontrábamos, cuando su rabo entraba y salía de mi coño empapado y yo me pensaba tocando el cielo con las manos, los jadeos de los dos entorpecían cualquier otra escucha y la Sandra había llegado hasta el umbral de la puerta y nos observaba atónita y divertida.
Khaled aún no la había visto y giré su cabeza para que lo hiciera. Después de verla me miró a mí interrogante, que no me inmuté, y sin dejar de follarme aumentó entonces la velocidad de su empuje y, mientras ella se retiraba con sus bolsas, Khaled consiguió que me corriera diciéndome al oído que no iba a frenar si yo no lo pedía. No tuve fuerza para mencionar palabra, sintió mi final y me pidió que me colocase de espaldas. Lo hice y de esta manera me penetró de nuevo, comenzando algo más suave mientras me abarcaba ambos pechos. Me dijo que yo era su zorrita preferida, nombre con el que le gusta llamarme cuando está cachondo.
La Sandra regresó a la cocina para abrirse una cerveza y a Khaled, el tenerla allí de nuevo, le hizo bien. Siguió metiéndomela al límite y no tardó mucho más en descargar su lefa, lefa que terminaría en el suelo de una cocina que no he fregado hasta hoy. Y es que hoy, aparte de despedirme de Khaled en el aeropuerto y fregar el suelo de la cocina, he vuelto a discutir con la Sandra y he decidido volver a escribir aquí mientras exploro nuevas formas de ganar dinero.
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Clara
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0:06
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nubes y claros
martes, 13 de mayo de 2008
>> Quien hizo la ley hizo la trampa
Estamos tal y como estábamos por mucho que pasen los días. Le ha durado el trabajo en correos a la Sandra tres o cuatro días, eso de tener que ir empujando el carrito no la gusta, eso sí, se ha tirado al conductor de la furgoneta que la dejaba en su apartado y también se ha tirado al enchufe en Chamartín; creo que la ha salido caro.
Yo por mi cuenta trabajé ayer con alguien a quien no pienso volver a ver y del que no me apetece hoy hablar y he quedado para mañana también con alguien distinto. No soy maniática del orden ni lo parezco ni lo voy a ser nunca pero llevamos unos días y unas noches en las que esto ya vuelve a no parecer una casa propiamente dicha, no sé lo que pueda ser pero a una casa no se parece ya. Hoy la Sandra se ha levantado antes que yo para marchar a fregarle el suelo y el wc al negocio del rubio por lo que al menos puedo desayunar como persona humana.
He de reconocer también que cuando se marche, porque tendrá que irse algún día, sé que la echaré de menos, me gusta mucho el rollo de fumarme porros que no son míos, y lo que me hace reir, y descubrirla cosas y verla bien aunque si algo está claro es que no soy ni masoca ni gilipollas a no ser que se me juzgue de lo contrario en algún comentario y lo que aquí no quede es porque simplemente no existió.
Anoche quise escribir para dejar a aquel inútil como lo que es pero cuando llegué estaba Sandra preparándose una raya delante de la pantalla del pc con el tetris paralizado, qué jodida la Sandra. Entonces lo que hice fue tirarme en el sofá, esta vez en el negro y estuve fumando y pensando en que pierdo tiempo aquí o no sé, el caso es que me siento extraña escribiendo, engordando la aclaración nº 3 y sin ganarme un euro y me preguntaba cómo se consigue dinero aquí, si sea eso posible o si para ello haga falta saber escribir.
Si se mira así de perfil puede considerarse esto como el diario de Anna Frank solo que no creo que a mi me mate un neonazi, jamás tuve ninguno cerca con cara de voy a matarte, ni me llamo Anna, pero así ya digo, de perfil, y mal mirado, sin colaboración más allá de Irún, podría considerarse esto como un puto diario y entonces esto más triste es casi imposible y me hace sentirme algo extraña.
Habrá quien replique para sus adentros o para sus afueras sin teclado que lo que es triste es comerle la polla a alguien que podría ser tu padre o el padre de la Cristina, que también, pero yo creo que esto es menos jodido; a casi nadie le gusta trabajar pero a todos les gusta la paga extra.
He de aclarar otra cosa: como la Sandra no me aporta mucha conversación así digamos en plan aportación, me sigo hablando para mi misma y creo que por esto llegué ayer con ánimo de escribir y en el remoto caso, no tan remoto, de que esto se convierta en una necesidad real me encontraré que estoy pasando entonces por una fase que ya dije en los principios que no la quiero, se crea una necesidades y luego las tiene que ir cubriendo y ahora no me encuentro yo para necesidades nuevas.
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Clara
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10:21
5
nubes y claros
sábado, 6 de octubre de 2007
salir, beber, el rollo de siempre
[convendría leer antes Compañeras en La Latina]
Me gusta salir de copas con Sandra, siempre acaba pasando algo. Nos entendemos, le gusta provocar y lo consigue, me guiña un ojo mientras me comenta bajito que ya ha elegido. Sonrío, es un chico muy mono, se encuentra justo enfrente de nosotras, no la quita la vista de encima. Observo mi alrededor, me llama la atención un chico moreno, debe tener mi edad, cuerpo escultural, cuando le miro aparta su mirada, bebe de su vaso, conversa con el amigo.
Al momento, más de lo mismo, sonrío a su amigo que también me observa, cuchichean, vuelvo a mirarlo, me aseguro que saldré de allí con él. Al cabo de un rato ambas nos encontramos hablando con los respectivos, todo va según lo previsto. Seguimos bebiendo, Sandra está eufórica, no para de hablar y beber, consigo a duras penas seguirles el ritmo y ya no consigo continuar enumerando los vodkas que me estoy bebiendo. Rafa, mi moreno, me propone continuar la juerga en otro local del barrio cuando este le cierren, acepto, me habla de un sitio que conozco bien, la conversación es fluida y mientras charlamos puedo ver como Sandra le come la boca al suyo, cómo este la propone salir fuera y se disponen a marcharse.
El chico comienza a aburrirme pero me gusta, cuando le hablo me mira la boca. Deduzco que se trata de su forma de ligar, ha de darme a entender que es un buen chico, que está terminando sus estudios de informática y que le trata muy bien la vida, me pregunta si tengo novio,
-¿y cómo una chica tan guapa no quiere tener pareja? porque deduzco que no quieres estar con nadie, de lo contrario, pretendientes no creo que te falten.
No es la primera vez ni la última que me dicen algo así, de ahi que su conversación no me aporte absolutamente nada, su amigo, más listo que él, decide marcharse, sabe que está sobrando, le cuenta que entrará en un local de la misma calle, que espera que esté aún abierto, que ya se ven el domingo que juega el Getafe partido de la copa de la uefa. Al rato nosotros también salimos, me dice que por qué no vamos a dar una vuelta, yo acepto pensando a la vez el por qué no nos hemos ido una hora antes.
No hace frío, me pregunta dónde quiero ir, le digo directamente que quiero echar un polvo, me mira y se ríe, se lo repito, carraspea y me dice que ha traído el coche que lo tiene más abajo que bajemos andando, caminamos mientras me habla del precio de la gasolina y al momento se para frente a un ford fiesta azul, me atrae hacia él, me besa, recuerdo las palabras de Sandra "quiero desvirgar" y sonrío pues yo no voy a tener la misma suerte. Con el mando a distancia abre el coche y sin dejar de besarme abre la puerta de atrás, me indica que entre, lo hago. Cierra bajando el seguro mientras de nuevo su lengua está en mi boca, besa por costumbre, acelerado, rápido, mal.
Se saca la chaqueta tirándola en el asiento delantero, procede a desabrochar mis botones, con una mano me sostiene la barbilla como para llevar el ritmo de los besos que no sabe dar y por el otro ya me ha abierto la camisa y me acaricia el pecho, con prisas. Saca un condón, se lo quito de las manos, le explico el cuento de la píldora que no tomo y lo que acontece después tampoco merece la pena explicarlo.
Como es un buen chico, me acercó en coche a mi barrio, dejándome según yo misma le pedi, a dos calles de mi casa, me hizo prometer que me acercaré de nuevo a ese bar y volveremos a encontrarnos, no creo que lo haga, no ha sido para tanto. Al llegar a casa, Sandra aún no había regresado. Me fumé un cigarro y tras ducharme me fui a la cama.
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Clara
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1:02
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nubes y claros
jueves, 19 de junio de 2008
>> Abrete Sésamo
La semana pasada hablé con él por teléfono tras haberme llamado previamente un par de veces y no habérselo cogido. La verdad es que no sé ni para qué llamó porque lo que hablamos no viene a ser nada, me tenía intrigada. Hablo de Marcelo que se ha pasado por aquí y se ha ido hace una media hora.
Qué tonto está -que no es lo mismo- que qué tonto es. Dice que es que pasaba por aquí como si yo al no tener coche no supiera lo que le debe haber costado aparcar la furgoneta. Le he abierto la puerta porque si le retengo ahí más de cinco minutos en el portal tengo a la vecina del 2A en unas horas persiguiéndome, parece que vive para verme desde su ventana, y también porque me tenía intrigada, cierto es. Hoy, por cierto, ya no tengo fiebre pero tampoco voy a trabajar.
A su niño, el que sea, el de cuatro años que le dije le apuntara en el atleti, le ha salido no se qué historia y están de médicos. Pero la vida de un fontanero, como es menester está llena de tuberías y él puede estar a la vez en el Gregorio Marañón, levantando azulejos y comiéndome la oreja por el telefonillo, abajo.
Ya sabía yo, porque yo sé cosas, aclaración nº 16, que la llamada a mi móvil la semana pasada tenía que tener explicación, y sí que la tiene, sí: resulta que es que me piensa y como me piensa, llama. Yo cuando pienso, pienso, luego existo, no ando llamando a nadie. A él le da por llamar para no contarme nada y eso es un sinvivir. Ya le he dicho que a mi no me tiene que estar pensando, no le he dicho que piense en su mujer allí en medio del pasillo de pediatría porque me da algo de vergüenza, se lo he dicho con delicadeza.
La merece -la delicadeza- porque después me la ha dedicado a mi de nuevo en el sofá rojo y, mientras me está sacando el tanga cubierto bajo mi chilaba ya no se entretiene en explicarme nada, ahí ya piensa sobre mi rodilla y su pulgar en mi ombligo, levantándome posteriormente los pezones de mis once de la mañana. Dice que estoy más guapa sin maquillar justo antes de besarme la boca con sus dedos, abajo, abriéndose paso. El muy cabrón me tiene ya en parte tomadas las medidas y sabe cuándo y cómo me apetece y cuándo y cómo no y eso está estupendamente bien.
Comienza a masturbarme con una mano mientras con la otra me tiene cogido un pecho y me retuerce el pezón con fuerza y se dedica a besarme el cuello. Ahi es cuando recuerdo a la Sandra liándose un porro, creo que contengo un momento la respiración, la recuerdo decirme -¿y si deja a la mujer y se viene contigo?- y me acuerdo del Héctor postrado en la cama también y debe ser que como seguía sin respirar Marcelo se detiene un momento y me mira, entonces nos miramos lo que dura un instante, justo lo que tarda en colocarse acurrucado en el suelo abriéndome de piernas y me sigue mirando entonces desde allí con su lengua urgándome y guardé silencio y me dediqué entonces a disfrutarlo.
Sabe cuándo me voy y cuándo me vengo y el momento exacto en el que debe acompañar a su lengua con ambas manos sobre mi pecho, sabe cuándo subir el ritmo y cuándo bajarlo, creo que cada vez me lo come mejor. Él no sé en qué piensa mientras está ahí conmigo o si piensa siquiera pero yo excepto el rato -momento digamos- en que perdí la consciencia, seguí pensando en la Sandra, la recordé un par de veces frente al espejo del baño rehaciéndose una trenza en el pelo y yo estaba algo más allá, apoyada en el marco de la puerta, recordaba esa tarde o mañana en que me insistía desde el espejo
-a ese [Marcelo] le tienes bien cogido por los huevos, te le puedes beneficiar siempre y cuando te de la gana. Sé de lo que hablo.-
La Sandra no tiene ni puta idea de nada pero la gusta decir yo sé lo que digo / sé de lo que hablo / sé lo que quiero decir / te lo digo yo / ya te lo tengo dicho... Y entontes ya después cuando le tengo pegadito a mi espalda y se dispone a metérmela yo me volteo y quedamos frente a frente, un segundo, yo me encuentro bastante agitada, también él que en dos movimientos se agarra la polla, la deja entre mis piernas y me levanta con fuerza de forma que con mis piernas entrelazo su cintura.
Quiere metérmela así y en un par de movimientos más así lo hace y a mi me gusta y a él también y poco después le tengo follándose mi oído a jadeos mientras me está dando en un segundo asalto espléndido, con mi culo encima de la mesa y lo cual termina cuando me come el coño de nuevo según le sugiero. Sabe que o bien disfrutamos los dos o aquí no disfruta nadie.
Y de nuevo me corro mientras él continúa succionándome y esta vez también lo hace bien y se entretiene después en hacer ruiditos con mi derroche, tengo el coño empapado y otra vez de nuevo la Sandra en mi cabeza y entonces me da por imaginarme a Marcelo, abajo, en el portal, un día sí y el otro también, llamando al telefonillo y la vecina con su careto asomada a la ventana y me dio un arrebato y le aparté las manos incorporándome,
-es mejor que te vayas ya. Ya está bien-
-pero Clara, no me jodas-
-no me jodas tú a mi. Venga, vete, tengo que trabajar y tú también-
-vale, tranquila, voy... tranquila, ya me voy, vale...
Y se apresura a toda prisa a ponerse la ropa pero se confunde de pie en la bota y al rectificar me mira de nuevo con el -tranquila- en la boca buscándome una sonrisa que me niego a darle.
Lo que necesito es que cuando se me joda la lavadora venga a arreglármela sin ningún problema, si se estropea el frigorífico lo mismo, no puedo aceptarle en mi casa y echar tres o cuatro polvos gratuitamente, no porque no me da la gana y porque no, con esos dos es suficiente, y es que me ha gustado hoy demasiado diría yo. La Sandra de contárselo me diría exactamente lo mismo. Me explico mal, lo mío está claro que no es escribir es follar. aclaración nº 2 y aclaración nº 4 - 1ª.
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Clara
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13:38
7
nubes y claros
domingo, 29 de junio de 2014
Mahoma y la puta montaña
Al mes y medio de estar allí me explicó que cambiaríamos de hotel y eso hicimos. Cuando salíamos, que no era diariamente, siempre tenía prisa por regresar a la habitación que era su coto de caza. Me decía que Tánger ya lo tenía muy visto y que yo debía enfocarme en su polla, que aunque también la tenía muy vista siempre reservaba sorpresas para mí. No se equivocaba ya que, a pesar de tenerme allí viviendo en esas condiciones, yo me moría porque sonase el teléfono avisándome de su hora de llegada. Lo peor era verle salir por la puerta sin saber a ciencia cierta cuándo volvería a tenerle dentro. Fueron varias las noches en las que no acudió a verme y yo me tiraba de los pelos en una desesperación que desconocía hasta entonces. Cuando por fin regresaba lo hacía sin dar explicaciones y a mí no me daba tiempo a pedírselas, llegaba tan dispuesto como siempre y no tardaba en desnudarme ni en tirarme sobre la cama.
Una tarde me llamó diciendo que no bajase a cenar, cuyo horario en el hotel siempre vencía antes de su llegada. Dijo que esa noche me recogería y cenaríamos en un restaurante. Como las horas transcurrían lentas tuve tiempo de cambiar el color de mis uñas un par de veces y terminé los últimos crucigramas que él mismo me había llevado un par de noches antes. A la hora marcada yo ya estaba vestida para la ocasión y con una sonrisa imposible de disimular frente al espejo. Miré el reloj varias veces más antes de que se abriera la puerta. Me clavó los ojos antes de cerrarla tras de sí y se acercó a mí despacio, que me encontraba sentada sobre la cama. Se sentó a mi lado y no me dejó colgar los brazos detrás de su cuello como otras veces, retirándome. Me levantó la falda en un solo movimiento, colocando una de sus manos en mi entrepierna a la vez que me preguntó muy serio si tenía realmente pensado salir así a la calle. Sonreí, pensando que le gustaba, pero me sujetó con fuerza la mandíbula con la mano que le quedaba libre y siguió hablando mientras me apartaba con destreza el tanga
-así no puedes salir porque vas provocando y no voy a consentir que nadie te eche un polvo con los ojos... esta ciudad está llena de ese tipo de gente ¿entiendes? gente que quisiera verme muerto por caminar a tu lado
Con uno solo de sus dedos buscó mi clítoris, abriéndole camino al exterior. Seguidamente me besó en la boca, llevándose a continuación ese mismo dedo arriba, chupándolo mientras yo le miraba. Lo bajó de nuevo y lo introdujo en mi vagina, tan húmeda ya como mis propios labios. Mientras maniobraba no dejaba espacio al silencio
-la otra noche comprobé que te das cuenta de cómo te miran todos, ver el deseo en sus ojos te gusta... vi cómo os mirabais el camarero y tú mientras chupabas la cucharita de la maldita copa de helado... luego te sorprende que te folle de esa manera pero es que me pongo enfermo al pensar que quieres que otro lo haga... quítate ahora mismo esa ropa-
Mientras me disponía a hacerlo le entró mucha prisa y me giró bruscamente colocándome arrodillada sobre la cama quedándose a mi espalda. Escuché cómo desabrochó de una tacada los botones de su pantalón y, sin bajarlo, se sacó la polla restregándola contra mi culo antes de clavármela totalmente afilada. Con sus manos sobre mis hombros se mantuvo largo rato metiéndomela de pie, para después correrse escandalosamente dejándome la señal de sus dedos clavados en la cintura. Me dijo que me colocase los tejanos que había usado cuando llegamos, mientras él se secaba la polla con ayuda de mi falda. Apenas hablamos durante la cena y procuré no mirar al camarero en ningún momento, a pesar de que saberle celoso me entusiasmaba.
Tras ese episodio volvió a pasarse varios días sin dar señales de vida. Me hizo cambiarme de hotel otro par de veces en cuestión de semanas y al llegar al último de ellos me hizo volver a jurarle que seré siempre suya, cosa que hice aunque por dentro ya no estaba tan convencida. Había vuelto a las andadas muchas noches, sin intención alguna en complacerme y lloré en la terraza estando sola varias veces. Una noche discutimos porque él quería dormir a toda costa y la discusión fue tan intensa que en un arrebato terminó rompiendo la lámpara de su mesita de noche. No soportaba oírme hablar de su mujer ni yo estaba dispuesta a seguir viviendo allí encerrada, esperándole. Tardé un par de semanas más en concretar el pago de mi regreso en avión a Madrid y recuerdo que se lo conté al quedarnos sin fuerzas tras el último polvo. Mi regreso tendría lugar en un par de días, pero tan solo dijo que él aún tenía cosas pendientes allí. Recuerdo que me quedé dormida poco después soñando con un diluvio que arrasaba con todo, incluyendo mi piso con la Sandra dentro pintando. Cuando me desperté él ya no estaba en la habitación. Al salir de la ducha comprobé que me había dejado una nota sobre la mesita. Decía que volveríamos a vernos en España, que le perdonase por quererme solo para él y que cogería un vuelo la semana siguiente al terminar unos asuntos.
La Sandra atendió al telefonillo tras escuchar arriba su llamada desde el portal, yo me pintaba las uñas de los pies y no hice intención ninguna de caminar para hablarle. La Sandra trasladó el intercambio de mensajes de uno a otro hasta que me sacó de mis casillas y le dije bien fuerte para que pudiera escucharlo que se fuese a tomar por culo y no volviese nunca por allí. La Sandra se quedó a media repetición, separando de pronto la oreja dándome a entender que él también gritaba. Le dije a ella que colgase sin más y eso hizo. Siguió llamando durante unos diez minutos, con insistencia, pero yo le pedí que no atendiera hasta que el ruido me superó y no pude contenerme
-Vete a Marruecos o vete a la mierda pero déjame tranquila! No vuelvas a aparecer por aquí o tendré que denunciarte! No quiero volver a verte ¿te enteras o tengo que decírtelo en árabe?
Colgué el telefonillo dejándole hablando solo, atropellándose en su discurso. Creo que ya no volvió a marcar. Mientras me dirigía a mi habitación con ganas de que llegase el diluvio soñado escuché a la Sandra decir que aún no le había contado el qué había ocurrido entre nosotros. Pegué un portazo al entrar e inmediatamente me dediqué a tirar al suelo la ropa y cosas de él que quedaban en mi armario. A la mañana siguiente, con treinta y cuatro llamadas suyas perdidas en mi móvil y con la ayuda de la Sandra, tiré sus pertenencias en el contenedor de basura y escupí antes de cerrar la tapa. A nuestro regreso al piso, insulté a mi vecina al cruzarnos con ella en el portal y a la Sandra le entró la risa nerviosa.
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Clara
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nubes y claros
lunes, 13 de enero de 2014
Dios entre las piernas
Entro de puntillas en la habitación con frecuencia por las noches, procurando no hacer apenas ruido y entendiendo que fue suficiente durante la tarde, pero él termina siempre percatándose de que me he metido entre las sábanas y entonces comienza la guerra. Cada noche es una batalla. A veces le oigo respirar, entrecortado, mientras me desvisto y sé que me está esperando ansioso y que en cuanto me ponga las manos encima ya no podré soltarme. Otras veces me dejo caer con cuidado sobre uno de los laterales de la cama, mientras él duerme, pero en cuanto palpa mi presencia ya comienza a recorrerme el cuerpo con las manos en busca de mi entrepierna.
Dice que le tengo cachondo noche y día, desde luego siempre tiene ganas de follarme. En ocasiones me ha dejado exhausta sobre la cama, o directamente en el suelo, y cuando alguna vez le he dicho que no puedo más entonces me ha pedido follarse a la Sandra. Ya me ha dicho varias veces que sería bueno para él tener a otra mujer con la que desahogarse cuando yo me niego. Sé que me lo dice como castigo, aunque tampoco me extrañaría que se la follase cualquier día ya que también me consta que la Sandra le tiene ganas. Hay veces en que él se pasea casi desnudo por la casa y he visto entonces cómo ella se le come con los ojos. He visto también cómo se pone nerviosa cuando él está presente y no sería extraño que ella aceptase si Khaled diera rienda suelta a su amenaza de buscarse otra zorra.
Es un hijo de puta, sí, pero tiene a dios entre las piernas. Cuando le entran ganas de meter la polla en caliente a mitad de madrugada, cosa que suele ocurrir con bastante frecuencia, me despierta de cualquier manera y siempre altamente excitado, con la polla abriéndose camino entre mis nalgas la mayor parte de las veces. No suele gustarme el brusco despertar, pero cuando me he quejado entonces él me hace saber que también le gusta violarme. Mi resistencia a sus arrebatos nocturnos no suele durar mucho, ya que aprendió rápido acerca de mis debilidades sexuales. También me hace prometerle, casi semanalmente, que cuando vuelva su primo Munir no dejaré de verle. Suele pedírmelo cuando estoy casi a punto de correrme y si no lo prometo se retira, me lleva su polla a la boca o vuelve a hablarme de la Sandra.
Me gusta su forma de follarme salvajemente, pero su falta de delicadeza muchas veces da luz a mis quejas y es entonces cuando no tengo escapatoria. Escuchar mis quejas le excita sobremanera y casi siempre procura que me lamente primero haciéndome esclava de él después. Me ofrece orgasmos inmejorables cuando quiere y de forma continuada, tratándome como a una perra cada vez que le da la gana. Ha hecho que vomite varias veces al no estar dispuesto a separar su rabo de mi garganta, haciéndome también con frecuencia gemir de placer y de dolor a partes iguales. Alguna vez se ha preguntado en voz alta qué clase de dios le ha mantenido alejado de mí durante tantos años, haciéndome reír, no tardando en abalanzarse sobre mí de nuevo para emprender una nueva faena.
Esta misma tarde ha entrado siguiéndome en el baño, cerrando con seguridad la puerta tras de sí. Me disponía a meter ropa sucia en la lavadora y no me ha dado opción. Ha colocado mis dos brazos a izquierda y derecha del lavabo, me ha levantado la bata por encima de la cintura y manteniéndose detrás de mí se ha apresurado a bajarse el calzoncillo rozándome con su polla ya erecta. Me ha hecho inclinarme de forma que facilitase su entrada en mi vagina por detrás, consiguiéndolo. Dos o tres entradas y salidas suaves, mientras ha abierto el grifo echándome agua tibia sobre la nuca y no ha tardado en comenzar a acelerar sus embestidas. Ha seguido penetrándome con fuerza hasta que se ha corrido sin salir de mí, sin dejar de tirarme del pelo hacia atrás, empapándome de sudor y maltratándome en cada frase. Después me ha sentado sobre la tapa del wc, arrodillándose, y ha comenzado a comerme el coño hasta hacerme tocar el cielo con las dos manos.
Esta noche después de cenar y mientras yo estaba apilando los platos sucios en la cocina ha vuelto a acercarse a mí con ganas de más. Ha estado tocándome las tetas mediante un extraño juego, mientras me hablaba de algo que comentamos ayer. Una vez he terminado de colocar los platos le he dicho que se estuviese quieto con las manos, apartándole, explicándole que la Sandra llegaría a casa en cualquier momento pero esto solo ha provocado que me buscase con más ganas. Cuando se ha cansado de pelear conmigo, ha salido de la cocina advirtiéndome que me esperará despierto en la habitación. Conozco esa mirada suya de otras veces anteriores, está molesto y me hará pagar caro este rechazo. Es muy posible que hoy vuelva a atarme al cabecero de la cama y no me soltará hasta que no me encuentre ya del todo sometida a lo que él me dicte.
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Clara
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23:54
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nubes y claros
miércoles, 7 de mayo de 2008
>> Como la trucha al trucho
[ convendría leer antes Acido desoxirribonucleico ]
No, no puedo pasar de ella, básicamente porque me interrumpe y no me da la gana de callarme, hace ya un buen rato que hemos terminado discutiendo y en un arrebato se ha bajado a la calle, no sé cuándo volverá, la digo la verdad y bien que la jode. Intento transcribirlo tal cual,
Me levanté sobre las diez de la mañana, tenía cosas que hacer, pues bien, no había leche en la nevera, ni un triste yogurt tampoco, quedó conmigo en que saldría ella a comprar ayer a la tarde pero no lo ha hecho, llamo con los nudillos en la puerta de la habitación donde duerme, nada, vuelvo a llamar y tampoco, abro, no está. Me saco la chilaba y me meto en unos vaqueros, bajo al bar del Vicente, me cuenta que debiera bajarme todas las mañanas, me sirve un café con leche y me alarga el marca y casi vomito al ver la portada por el puto pasillo.
No sé si ver el partit o qué hacer, no tengo yo cuerpo para más penas. A la Sandra se la suda el fútbol, es del atleti pero imagino que porque el rubio es abonado, no me he molestado en preguntarla porque me pone mala con sus explicaciones, si dice que es del atleti pues bien está.
Aclaración nº 6 - 3ª. Cuando vengo de nuevo limpio un cuarto de mesa, me lío un porro y me limo la uña que me cargué anoche subiendo por las escaleras, suena la memoria del móvil, me acerco y me había llamado Sandra cuatro veces, había un mensaje suyo que venía de camino, que anoche echó dos polvos espléndidos con el rubio y que se ha pasado la noche en el nuevo local que ha alquilado él, en Malasaña.
Llega cuando ya me he terminado el porro, me encuentra haciéndome un hueco en la encimera para poder hacerme un zumo de limón sin que me coma la mierda, está flipada y va puesta de coca, me pregunta por mi curro de ayer, no me fue mal, me abraza, dice que yo merezco estar de puta madre y que me quiere, la gilipollas dice que me quiere. La indico que me dé cien euros que me bajo a comprar ya que ella no lo ha hecho ni lo va a hacer, me coge el paquete de tabaco, se enciende un cigarro, se ríe, se toca con el dedo anular y se repasa la punta de la nariz, siempre hace lo mismo, antes de que conteste ya sé que no tiene ni cien ni cinco.
-me vienes hablando del querer y lo que me quieres es chupar la sangre o a ti qué coño te pasa-
La digo cosas que no está bien decirlas pero la realidad es la que es y me tiene hasta la polla, no recoje ni un puto plato, ni la ceniza siquiera, tiene el baño para bañarse en la porquería, me debe más de cien mil pelas y me viene abrazando y yo la reventaba la cabeza. Es una ingenua pero como ella folla al gusto y yo no tanto se piensa que vive de la hostia y no está trabajando siquiera por atender los calentones de ese que no tardará en dejarla porque ella es lo que tiene, que a ratos muy bien pero luego te quema la cabeza que eso no tiene nombre.
El caso es que hemos discutido pegando voces y se fue dando un portazo, como en las películas. Me pone mal que me ande jodiendo que tengo que ir detrás de ella en cada cosa y que sea tan egoísta conmigo que la he metido en mi casa y la estoy manteniendo. En diez minutos ya estaba llorando y entre hipidos me decía que es que yo no la entiendo, me daba gana de darla dos hostias, sé bien que es ella la que no se entera de nada y vive como una reina pero subida en mi espalda y a mi no me da la gana.
Me lo dijo el bilbo'o y es que tiene razón: si no puede ser, no puede ser y punto. No voy a ser yo quien la diga que se largue pero no creo que tarde en irse ella sola porque tengo claro que a mi no me molesta nadie más de diez minutos y si no la gusta, ya sabe: aire, lo que me debe me lo puedo currar yo un buen fin de semana.
No he nacido yo para convivir con alguien que me quiera de esta manera, sea quien sea, llámese Jesús, Sandra o Perico el de los palotes, o al menos no he nacido para tener los veintisiete años que tengo y que me entre complejo de chepa o algo. No y no porque no. A ver cuándo viene y en qué condiciones porque me está entrando el gusanillo de ver a Andrés en la castellana y para eso tengo que salir. La verdad es que pobrecito aquél que termine haciendo vida con ella, con Sandra, y esto lo digo yo que sí que la quiero bien.
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Clara
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12:40
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jueves, 4 de octubre de 2007
Compañeras en La Latina
[convendría leer antes Sin noticias]
Tomamos un par de copas en el centro de la ciudad. Sandra siempre sintió especial debilidad por el edificio de Bellas Artes, pasamos por él y se hace una foto en la fachada, provocando. Vamos caminando dando un paseo hasta el parque El Retiro, me recuerda cómo años atrás en una de esas aceras una noche nos contrataron a ambas y terminamos la noche en la calle Alcalá, en un piso inmenso, en una orgía tremenda con un empresario y sus amigos. Reímos.
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Me cuenta que ella también tiene un Guillermo en su vida, que lleva viéndose con él varios meses y que este quiere que deje la calle y se vaya a vivir con él pero el solo hecho de pensarlo la agobia. Me explica que si tuviera que follar con él en plan familiar ya por costumbre perdería todo el encanto. Me cuenta que desde Santander viaja constantemente a Mónaco, casi todas las semanas toma un vuelo porque allí tiene un cliente exquisito que la paga muy bien y la folla mejor.
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En el Retiro tomamos otra copa en una de las terrazas; como siempre, nos vamos sin pagar al primer descuido del camarero. Cogemos el metro para ir a mi casa pero en el trayecto Sandra me propone seguir de copas y recorrernos el barrio de La Latina que la trae muy buenos recuerdos, acepto, nos bajamos en la siguiente parada y bajamos andando. Un par de copas más y ya es suficiente para despertar el deseo de echar un polvo. En el pub donde nos encontramos no hay nadie de nuestro gusto, Sandra se impacienta y me propone meternos en otro sitio y ligar con dos niños, me comenta que la apetece desvirgar a alguno, me gusta el plan, ya dije que ese tipo de hombre me ha atraído siempre.
((sigue))
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Clara
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sábado, 28 de mayo de 2011
>> El jardín de la alegría
He dejado de trabajar y ahora me dedico a mirarme las uñas y a comprobar que se hayan secado correctamente. Llevo más de cuatro meses con el teléfono de citas apagado y me siento bien, creo que voy a continuar así durante un tiempo. Me gusta esta casa, me gusta como no me había gustado ninguna otra y tiene un jardín precioso. Víctor dice que estaremos aquí al menos hasta completar el mes de julio, después iremos a Navarra.
Víctor es el dueño de esta casa y el mismo a quien dedico todas mis últimas felaciones. Tiene suerte, apenas trabaja y al final de cada jornada su gran responsabilidad la descarga conmigo o bien en la habitación o bien en el jacuzzi de esta casa. Por otrra parte, si la Sandra no se hubiera metido en mi domicilio para enchufarse farlopa y venir llorando día sí día también quizá yo no estaría viviendo aquí. Con Víctor es fácil entenderse, lo que quiere lo pide directamente. De hecho, hace poco más de un cuarto de hora me ha llamado por teléfono porque, como esta noche no vamos a vernos, quería tocarse mientras hablábamos.
He insistido en el hecho de querer que me folle en la cocina, pero todavía no lo he conseguido. Víctor dice que las cosas han de ser como él quiere, que por algo es el que paga y tiene razón. En cualquier caso, nada cambia, cualquiera de los dos es libre para cortar en cualquier momento esta situación. Vivo mejor de lo que vivía con Jesús y supongo que por todo esto me he animado a escribir.
No hay noche que pase con él y me duerma sin haberme corrido varias veces, vivo en la gloria. Suda, es cierto que suda muchísimo, y no va a depilarse por mucho que yo le insista, la perfección no la roza pero es lo mejor que me he encontrado dentro de este puto año. Es extraño que nunca antes se hubiera corrido dentro de la vagina ni tan siquiera sobre el vientre de otra, no lo comprendo. Le gusta hablarme por la espalda mientras se coloca la polla entre mis nalgas y entonces me cuenta cosas, algunas de ellas sorprendentes. El movimiento de rotación de la Tierra es contrario al sentido de las agujas del reloj y tuvo un hermano, dos años menor que él, y el hermano no tuvo su suerte y se ahogó con ocho años. Supongo que por esto último no quiere piscina en el jardín, aunque no se lo pregunto.
Ha grabado en vídeo varios encuentros conmigo, y no sé bien por qué en el momento de coger la cámara me quiere a cuatro patas delante suyo, permanece estático y en todo momento de la grabación el movimiento es sólo mío. Curiosamente, le gusta después verlo repetido y alterna su visión mientras yo se la estoy chupando según me pide. En el jacuzzi casi siempre me quiere haciendo distintas acrobacias y se puede pasar diez minutos largos mordisqueándome un pezón. Muchas veces espera y cuando ya he terminado es entonces cuando comprueba mi flujo y me penetra, que es cuando más me gusta. Quizá yo también tengo suerte.
Olvidando a un efímero Giancarlo, hacía mucho tiempo que yo no iba cachonda perdida por las esquinas. A veces, creo que Víctor me lo adivina nada más entrar por la puerta de la sala en la que me encuentra. Son esos días en los que me tortura no dejando que le ponga una mano encima, mientras él se dedica a desnudarme despacio y a hacérmelo más despacio todavía. Me dice entonces cosas poco agradables como que tengo que olvidarme de dónde vengo y que no me puedo permitir ciertas acciones. Con un solo dedo va recorriendo y dando nombre a cada una de mis vértebras y se detiene en el cóccix, siempre en el mismo sitio, y entonces me hace voltearme.
A la Sandra la comenté por teléfono que creo que Víctor me está importando más de lo que pensaba, pero la Sandra está desquiciada y no presta atención a lo que digo. Esta mañana sin ir más lejos, me he descubierto a mí misma indagando descaradamente a Yazira, la chica interna que atiende la casa, acerca de la relación que mantiene con él y todo porque los escuché conversar antes que Víctor saliera camino del aeropuerto. aclaración nº 3. También le he preguntado a él, hace un rato, se ríe y le divierte decirme que nunca había pensado nada semejante, pero yo sigo sin entender por qué Yazira es la única, de las tres personas del servicio, que no tiene que llamar a la puerta antes de entrar.
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Clara
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3:13
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